miércoles, 24 de diciembre de 2008

Canción de Navidad



Queridos amigos y herejes:

Ahora que en las épocas que corren está de moda detestar todo cuanto ayer se añoraba, ahora que el mercado y su parafernalia parece haberse erigido como supremo juez de la felicidad o desdicha de los seres humanos, quiero enviarles mi saludo de navidad reivindicando a un cantautor que me acompaña desde mis épocas universitarias hasta ahora. Silvio Rodríguez ha escrito innumerables canciones, pero hay una en especial que calza perfectamente con la parafernalia navideña que vivimos en esta época del año, donde las compras compulsivas y las tarjetas de crédito afloran instintivamente y al menor descuido, se llama Canción de Navidad y ahí se las dejo, con mis mejores deseos para ustedes….


CANCION DE NAVIDAD (Silvio Rodriguez)

El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación;
y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.


La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego,
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.

Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud;
pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó:
al que su cotidiana lucha
me da razones para amarle:
a aquel que nadie le cantó.




(La foto reproducida abajo pertenece a un niño de la Comunidad Campesina de Quisinsaya que se encuentra a tres horas y media del Cusco, a través de una trocha condenada e inaccesible, hasta aquí llegaron un encomiable grupo del lugar donde trabajo, llevando juguetes y desayunos; alegrando, al menos por un día, a estos niños olvidados de la mano de Dios, del Estado y de todos nosotros)


lunes, 22 de diciembre de 2008

Lima, La Horrible


Como ya les contaba en un post anterior (“De Ninfomanías y Anuncios”), la francesa Valérie Tasso es la autora de la novela “Diario de una Ninfómana” (2005, Barcelona, DeBolsillo) de cuya película el cartel promocional había formado tremendo follón en Madrid.


Lo cierto es que, picado por la curiosidad, leí el libro de marras. Y, como era de esperarse, la historia es predecible hasta en los polvos que narra (en uno de ellos, la protagonista se mete a la cama con un descendiente de los incas y en otro, en plena Lima decadente, hace el amor a salto de mata, camino al cerro San Cristóbal, mientras su vida corre peligro por una turba indígena que no habían visto nunca a una gringa calata -¿?-). En fin, libros como estos los hay a montones y llegan a convertirse en best sellers gracias al público al cual van dirigido: fofos europeos ávidos de historias exóticas –y eróticas- que transcurren allende los mares.


Lo que sí resulta de antología (yo me desternillé de risa mientras lo leía) es la descripción que hace la protagonista de Lima (otrora ciudad de los Reyes y capital –por descuido- del Perú) a donde llega –terriblemente asustada- contra su voluntad y únicamente por motivos laborales (demás está decir, que aquí conoce a un príncipe ‘cobrizo’ con el cual da cuenta de varios polvos más a lo largo de los primeros capítulos).


Ahí se las transcribo, para que se deleiten:


“El aeropuerto de Lima se parece a un mercado de frutas y verduras. Es un caos que me deja aturdida apenas pongo el pie en territorio peruano, hasta que consigo pasar el control de pasaportes, cambiar soles peruanos y arrastrar mi maleta hasta la salida. Cuando las puertas del aeropuerto se abren hacia el exterior, me invade un calor húmedo, desagradable, que me anuncia ya noches de sudor y enfermedades gástricas. Me cuesta respirar, y un olor horrible a fruta podrida contamina el ambiente.”


“La ciudad de Lima es una gigantesca chabola donde muchas casas, a punto de derrumbarse, tienen bolsas de plástico a modo de techo. No me había imaginado esto. Busco con avidez una casa bonita, algún edificio residencial, niños con uniformes azul marino y calcetines negros saliendo de la escuela, pero no los veo. En su lugar, aparecen pequeñas caras sucias, con mocos secos. El taxista me señala con su dedo el mar y las playas de la ciudad. En un semáforo, se da la vuelta y me comenta:

-No vaya nunca a bañarse allí, señorita. Todas las playas de Lima están contaminadas. Tendrá que salirse la de ciudad para poder bañarse sin riesgo.”


Valérie Tasso se sienta en Lima

lunes, 24 de noviembre de 2008

Respuesta a Puñalón (en relación a Peru.21)


Mi amigo Puñalón, fiel a su estilo, se solaza con el despido intempestivo de Augusto Alvarez Rodrich y el fin del diario Peru.21 tal como lo conocemos. Más de lo mismo, dice. Qué hizo Papá Pitufo en la dictadura del chino, argumenta. No jodan, sarta de hueleguisos, sentencia.

Generalmente concuerdo con él. En la universidad, mientras compartíamos aburridas clases y abundantes botellas, un filón anarco dejábase entrever en su sucia casaca de cuero, en lecturas insólitas y una misoginia a prueba de balas.

Sin embargo, en esta oportunidad, debo disentir. Peru.21 no era nada extraordinario, sin embargo, constituía un proyecto editorial hecho desde cero, con punche, esfuerzo y sentido común (que ya es bastante pedir en la jauría actual de periodistas mediocres y ganapanes), sobresalía por encima del promedio y se dejaba leer sin problema alguno.

(aun cuando, en materia cultural, Peru.21 dejaba mucho que desear, tal y como lo ha sostenido Gustavo Faverón. En efecto, los domingos hubiese preferido mil veces leer novedades librescas o reseñas críticas, que ver las escuálidas modelos (?) que -bajo el nombre de "La Chica 21"- mostraban sus miserias a doble página, mientras comentaban que fantaseaban con hacer el amor en un avión o con un burro).

Alvarez Rodrich fue expectorado (como diría el filósofo cañetano Sanchez U.) de la dirección de Peru.21 por sus dueños legítimos (es decir, El Comercio), una decisión empresarial como las que cada día se toman por cientos. Nada de extraordinario. "No me sirves: hasta la vista, baby". Legítimo contractualmente hablando. Empero, lo subterráneo es lo que jode. La miasma que circula por debajo de las apariencias y que impregna a los grupos conservadores de siempre en este país lleno de formas y carente de fondos. El proyecto editorial que encarnaba Peru.21 fue liquidado por presiones ejercidas desde la cúpula misma del poder, tal cual Montesinos en plena dictadura de Fujimori. El escándalo de los petroaudios no gustó nadita a "Papapán García" (por más que dijera lo contrario) y comenzaron a moverse las nauseabundas influencias de siempre; la maquinaria de los negocios a la sombra se echó a andar y buenas noches los pastores.

Por mi parte, ya cancelé mi suscripción a Peru.21 en el kiosko de la esquina y estoy pensando seriamente en suscribirme al Ajá y al Bocón. El Comercio y su conservadora solemnidad se lo dejo a mi amigo Puñalón.



jueves, 20 de noviembre de 2008

Perez-Reverte y los Hijos de Puta: A propósito de la Crisis Mundial




Arturo Perez-Reverte (genial escritor español, pésele a quien le pese) tiene una columna semanal que se llama "Patente de Corso" donde escribe de todo y contra todos. Fielmente, voy adquiriendo los libros que recopilan sus artículos de opinión -Patente de Corso (1993-1998), Con Animo de Ofender (1998-2001) y No Me Cogereís Vivo (2001-2005)- y me divierto como un chancho con su pluma afilada y anarquista, que no perdona títere con cabeza.

El asunto es que anda circulando por la web un artículo de Perez-Reverte, escrito en 1998, y que retrata de cuerpo entero la crisis económica en que anda envuelto el planeta y a los hijos de puta de siempre que la han generado, se llama "Los Amos del Mundo" y se los transcribo, ya me dirán si tiene o no razón:

"LOS AMOS DEL MUNDO

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management , y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda..

Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza."


martes, 11 de noviembre de 2008

Borrachos Motorizados



Lima es un lugar peligroso para andar ebrio. Deambular por la calle con los sentidos disminuidos por el alcohol es una ventaja demasiado grande para una ciudad tan malera. Peor aún si cometes la imprudencia de subirte a un taxi regateando el precio. Puedes despertar en algún basural, calato y con pulmonía. Un precio demasiado alto para una humilde borrachera sabatina.

Cuando andaba en la universidad y mis borracheras eran históricas, jamás tomé un taxi que me devolviera a mis norteños dominios (entre otras cosas porque toda la plata había sido ya bebida y no era de aquellos que llegaban a la madrugada despertando a los pobres viejos pidiéndoles para pagar la carrera). Siempre preferí la combi asesina o el destartalado micro, aun cuando, entre vuelta y vuelta, un incómodo vaivén gástrico quisiera devolver lo que horas antes había sido ingerido tan alegremente (sé de amigos que, en viaje de retorno a casa, desparramaban su humanidad en la combi, para luego sacarse el polo y -en plan pirañita- ir caminando descamisado por la calle, cantando en voz alta a los Rolling Stones).

En fin, de estas y otras cosas, trata la divertida novela de Fernando Ampuero "Hasta que me Orinen los Perros"(Lima, Editorial Planeta, 2008). Cuenta la historia de Alberto, un taxista por necesidad -de aquellos que tienen un título profesional que no les sirve para nada- y que harto de las injusticias del destino, decide cobrárselas todas juntas vendiendo borrachos que se suben a su taxi y se quedan profundamente dormidos. Negocio que al parecer rinde sus frutos en una ciudad tan malhadada como Lima. La novela está inspirada en un viejo cuento de Ampuero, "Taxi Driver sin Robert de Niro", publicada en el libro "Malos Modales" en 1994.

El libro se lee de un tirón y posee una narrativa ágil y amena. Más allá de los debates estériles entre "andinos" y "criollos", Ampuero hace de su antiguo cuento una nouvelle y no falla en el intento.

Quizás para la próxima, aun con las neuronas entumecidas por el alcohol, lo piensen dos veces antes de subirse a un taxi, recitarle la dirección y quedarse dormidos.

Un epígrafe memorable:
"No esperes por el juicio final. Se lleva a cabo cada día" (Albert Camus)

sábado, 8 de noviembre de 2008

!Bienvenida Mikaela!



El 22 de octubre pasado fue uno de los días más felices de los que tengo memoria. La perplejidad y preocupación inicial cedió paso a la alegría y el optimismo. Faltando un minuto para la una de la tarde, bajo un sol intenso y serrano, nació Mikaela Cayetana, mi segunda hija.

Un hijo (a) siempre es una buena noticia. Es un acto de fe y de optimismo. Es una apuesta ciega por el futuro y es una invitación a ser mejores seres humanos. Y aunque sabemos que es un regalo inmerecido para el mundo, sospechamos que las cosas no pueden estar tan mal cuando la vida florece y estalla repentina y bellamente.

Mikaela llegó el 22 de octubre (fecha especial y privada en nuestro calendario amoroso para su mamá y yo) y a partir de entonces nuestra vida nuevamente es un alboroto -como hace siete años, cuando Paz nació- y los horarios han vuelto a ser dislocados sin respeto ni consideración alguna (la noche es el día y viceversa). Los pañales y biberones ocupan el espacio que antes mis libros en la mesa de noche y el tiempo pareciera que no alcanza para nada. Las horas de sueño se suelen extrañar terriblemente.

Sin embargo, y por ahora, nada de eso importa en realidad, pues soy insospechadamente feliz mirando embobado a mi pequeña Mika, mientras el reloj anuncia que ya pasamos medianoche y ella me observa lejana y aburrida, sin apariencia de dormirse todavía.

jueves, 16 de octubre de 2008

De Ninfomanías y Anuncios



“Diario de una Ninfómana” es un libraco erótico escrito por la francesa Valérie Tasso y publicado el año 2003. No sé si lo llegaré a leer algún día pues a pesar de haberlo visto pululando por todas las librerías no me animo a comprarlo a estas alturas de mi existencia (quizás lo hubiera hecho de haber estado en mis ardores adolescentes, cuando el tiempo pasado en el baño nunca era tiempo perdido). En fin, el libro en sí no es el que me anima a escribir esta página (a todas luces prefiero mi vieja colección del inefable Marqués de Sade) sino la noticia del revuelo que ha causado la película homónima que está por estrenarse en Madrid.

Resulta que el cartel que publicita la dichosa película, a estrenarse el 17 de octubre en las salas madrileñas, ha sido prohibido de exhibirse públicamente en el Metro y demás sitios destinados a publicidad de este tipo, aduciendo que es de “dudosa legalidad y gratuitamente provocativa”. El director de la película, Christian Molina, ha salido al paso sosteniendo que la decisión es “franquista, retrógada e inhumana”.

El cartel muestra a una delgada joven (demasiado, para mi gusto) introduciéndose una mano por debajo del calzón –braga para los europeos- no en plan me pica y quiero rascarme sino en plan me gusta y yo sola me la monto. En sí el cartel de marras no me parece nada extraordinario e irreverente, la mano se ve bien cuidada –con la manicure de rigor- y el calzón a todas luces se ve fino –mejor hubiera sido uno de esos amarillos que se venden en la calle por año nuevo-; el problema, me parece, es lo que se deja traslucir con la imagen.

La masturbación femenina –y esto no es un secreto- ha sido siempre un tema tabú en nuestra civilización: sea la de un país europeo o la de uno tercermundista, sea la de uno católico, judío o musulmán (en este último, ahí si las mujeres están rejodidas). Que una mujer se toque, explore su cuerpo por sí misma y consiga el placer sola –sin ayuda del adminículo masculino- es una herejía imperdonable para una sociedad machista, pues cuestiona los fundamentos básicos del funcionamiento del ‘macho’ (si una mujer conoce la gloria del orgasmo gracias a un consolador o mano propia, el macho sale sobrando, es inútil). La masturbación masculina es casi una reafirmación de hombría: “correrse la paja” es una distracción natural en la adolescencia –hasta hay concursos escolares sobre quién se viene primero- y ni los padres más acuciosos se escandalizan porque el mozalbete se demore más de dos horas en el baño. La masturbación femenina, en cambio, es poco menos que una enfermedad (de ninfómana para abajo), repugna y está prohibida en la sociedad por todas las formas concientes o inconcientes. Lamentablemente, el resultado ya lo conocemos y lo sufrimos todos los días: mujeres reprimidas que se casan con el primer idiota con el que se van a la cama y que soportan toda clase de maltratos –físicos y síquicos- por su incapacidad orgánica de rebelarse contra la opresión, criando a generaciones enfermas que reproducen a su vez los modos de dominación masculina a que estuvieron acostumbrados.

No faltará algún cretino que me acuse de feminista y quizás esté en lo cierto, si por esa palabreja se denomina a alguien que aboga por los derechos de las mujeres. Sin embargo, creo que el tema trasciende los ‘ismos’ de cualquier lado y género; el derecho a una sexualidad sana y libre de prejuicios y complejos es –o debiera ser- un derecho humano fundamental (de primera generación, como dirían mis viejos profesores). Más que feminista, el presente discurso quizás sea uno libertino, pues me parece -estoy seguro- que no hay cosa más atrayente para un hombre que ver a una mujer (hermosa) masturbándose (ignoro si ellas piensan igual en relación a nosotros).

El día que todas las mujeres –solteras, casadas, viudas o divorciadas- se masturben como dios manda, nuestro mundo -lo creo firmemente- comenzará a mejorar un poquito.

sábado, 4 de octubre de 2008

Dejando todo en sus manos...

Imaginen esta historia: Un escritor mediocre y sin éxito, con penurias económicas, recibe un extraño encargo de un amigo editor, aceptarán publicar su rechazada novela y le darán un adelanto económico si acepta el encargo de rastrear y ubicar a un tal "Juan Pérez", quien desde un pueblo perdido del interior del Uruguay ("Penurias", localidad ubicada entre "Miserias" y "Desgracias") hizo llegar por correo el manuscrito de una novela por la cual unos editores suecos han perdido la cabeza y quieren publicarla a toda costa, pero el caso es que el sobre postal enviado no alcanza mayores datos sobre su remitente. A partir de aquí, nuestro fracasado escritor realiza un viaje en plan Phillip Marlowe tercermundista, tratando de rastrear y ubicar al misterioso escritor de quien se cree que el nombre consignado es sólo un seudónimo. En el camino de su indagación se suceden toda una serie de eventos desafortunados y kafkianos: se enamora perdidamente de la puta del pueblo, se encuentra con un odiado compañero de escuela y conoce a toda la fauna bizarra del pueblo, sin que nadie pueda darle mayores luces sobre el misterioso escritor y su destino.

"Dejen Todo en mis Manos" es una magistral novela -escrita en plan de novela negra, pero es más que eso- del uruguayo Mario Levrero (1940-2004), autor casi desconocido para nuestro canon literario, pero no por ello menos fundamental en la historia de la literatura escrita en esta parte del continente. Autor de culto, recién a partir de su muerte se le comienza a descubrir y dar la importancia que realmente merece.

De Mario Levrero únicamente había leído reseñas entusiastas de Gustavo Faverón, Ivan Thays, No Future y el Puñalón, pero no fue hasta el almuerzo con éste último en el Ovalo Gutierrez (carajo! hace sólo años con el Puñalón nos íbamos de bar en bar hasta que la mañana o el bolsillo nos alcance, ahora almorzamos como dos viejas pitucas) cuando fuimos a la Librería El Virrey y me compelió a comprar el libro. Jamás 48 soles estuvieron mejor gastados (más los intereses de la maldita tarjeta de crédito).


El Inicio:

"-La novela es buena- dijo el Gordo, e hizo una pausa significativa-. Pero...

Podía habérmelo imaginado, porque sé desde hace unos cuantos años que mis novelas pertenecen a esa clase; buenas, pero... Los críticos se esfuerzan por clasificar mi literatura como perteneciente a tal o cual categoría, pero los editores son más realistas, y unánimes; hay una sola categoría posible para mi literatura: buena, pero..."

"Hay algo terriblemente culpable en el hecho mismo de ser uruguayo, y por lo tanto nos resulta imposible decir no clara, franca y definitivamente. Es preciso agregar un enorme palabrerío para justificar ese no, siempre y cuando lleguemos a pronunciarlo; más a menudo nos enredamos en transacciones complicadas, viciadas de irrealidad, que suelen conducir a desastres monumentales"

"El mensaje más claro quizás era: no nos hacen falta mártires; los mártires, a la larga, nunca sirvieron mucho"

"Dejé languidecer la conversación porque, como predicara William Blake, no es bueno cultivar deseos que no habrán de ser satisfechos. Lo sentí mucho; evidentemente yo le había caído bien, y ella realmente era un buen pedazo de mujer. Se llamaba Roxana o algo así. Adiós Muñeca"

domingo, 14 de setiembre de 2008

Cosecha Roja



Con el libro “Sendero. Historia de la Guerra Milenaria en el Perú” (Lima, Editorial Planeta, 2008, primera edición, dos mil ejemplares. 426 páginas), Gustavo Gorriti salda una vieja deuda con el periodismo de investigación peruano y sale bien librado.

Se hacía extrañar una historia seria, documentada y objetiva sobre el inicio de la guerra fraticida desatada por Abimael Guzmán y Sendero Luminoso y prohijada –a base de desatinos, ignorancia y mala fe- desde el Estado Peruano por ineptos dirigentes y gobernantes. Qué lejos esta narración pletórica de datos y fuentes fidedignas de aquella otra donde la leyenda y la ficción tomaban las riendas y –a falta de argumentos- terminaba recurriéndose a la “fuerza” jedi para explicar la mística, fría y sanguinaria, de los senderistas (¿Sí o no Roncagliolo?).

Este libro es en realidad una reedición del que se publicó por primera vez en julio de 1990, en plena guerra desatada y donde los muertos –de ambos bandos, pero la mayoría sin saber por qué- abultaban las cifras y los cementerios de todo el Perú.

Gustavo Gorriti fue reportero de Caretas desde el inicio de la guerra y, por lo tanto, testigo de excepción de los primeros estragos que dejaba un conflicto armado que, poco a poco, fue creciendo en intensidad, violencia y víctimas. Gorriti es puntilloso con el dato y exigente con las fuentes, sin que por eso su libro se convierta en un pesado manual de antropología o sociología, el cual se deja leer de un tirón, con avidez, sorpresa y espanto -todo en ese orden-

El libro relata los inicios del grupo marxista-leninista-maoísta (lejos estaba aún El Pensamiento Guía del presidente Gonzalo) denominado "Sendero Luminoso" (abreviatura de "Por el Luminoso Sendero de José Carlos Mariátegui") y de su mentor, el regordete Abimael Guzman Reynoso, un oscuro profesor de filosofía que, poco a poco, con la envidiable perseverancia de los fanáticos iluminados, fue construyendo un partido político, su brazo armado y su ideología. El libro culmina con la derrota de la democracia cuando el poder civil (encarnado entonces por el venerable anciano Belaunde) entrega a los militares el control de la principal zona de conflicto armado -Ayacucho-. Huelga decir que a partir de ese instante la guerra creció en intensidad y víctimas.

Imprescindible para comprender la guerra que sacudió los cimientos sociales de nuestro país, su lectura es obligada para no repetir los errores que ayudaron a su crecimiento y desarrollo. Sin embargo, y tal como están las cosas actualmente, creo que hemos aprendido poco sobre las condiciones que nos llevaron -como sociedad, como grupo humano- al borde del precipicio. Lamentablemente, estamos en condiciones de dar el paso adelante.

sábado, 6 de setiembre de 2008

Cinco o Seis cosas sobre Bolaño (a propósito de Putas Asesinas)


1) De Roberto Bolaño había escuchado mucho pero leído poco. Mis amigos encendían fuegos artificiales cuando se mencionaba su nombre o el de alguno de sus libros. Eran acólitos de una religión desconocida para mí.
2) Una de las principales razones por las que no leía a Bolaño era el costo de sus libros. Ignoro porqué pero cuando uno se muere sus libros suben demasiado de precio, como si de esa manera se tributara un homenaje póstumo a quién lo escribió (Me imagino que Bolaño hubiese querido disfrutar de ese dinero en vida, antes que el cáncer se lo llevara por delante).
3) Hace algunos años el Puñalón en un sincero gesto de amistad me prestó Los Detectives Salvajes (creo que estaba borracho). Feliz, regresé a mi puna dispuesto a ser iniciado en las artes mágicas del chileno. La primera parte me pareció descojonante pero a la segunda me aburrí tremendamente y lo abandoné. Me sentí culpable hasta que hace un par de semanas el mismo Puñalón (también estaba borracho) me confesó que tampoco había pasado de la primera parte. Yo no estaba preparado para el libro o el libro no estaba preparado para mí.
4) Hace también unas semanas, mientras hacía hora para entrar a dictar clases a mis desdichados alumnos, ingresé a una librería de libros piratas de todos los tamaños y colores. Husmeando encontré el libro de cuentos que ahora comento a quince soles. Lo compré en el acto pensando que quizás los piratas, como mis amigos, se habían convertido en sacerdotes del chileno. Después, me sentí mal por los herederos de Bolaño, pero aún así pude dormir aquella noche.
5) Terminé de leer el libro un domingo ocioso. Algunos cuentos me parecieron increíblemente buenos (El Ojo Silva, Ultimos Atardeceres en la Tierra -inmejorable título-, Buba, El Retorno y Putas Asesinas), otros, los más, me aburrieron inconsolablemente. Quizás yo no estaba preparado para esos cuentos o esos cuentos no estaban preparados para mí.
6) Ahora trato de no salir de casa, pues, asustado, temo las represalias de mis amigos y de la legión de fanáticos del chileno.

miércoles, 3 de setiembre de 2008

La Juventud ya no es lo que solía ser


Hasta hace tres días solía pensar que aún era joven. Vivía (y bebía y comía) despreocupadamente imaginando -iluso de mí- que si la vida no era eterna, al menos la juventud sí.

Hasta hace tres días supuse que, salvo algunas faringitis y gripes maleras, nada podía conmigo.

Hace tres día un agudo dolor al pie derecho (insoportable como el más terrible dolor de muelas -y eso que he tenido varios-) me volvió a la realidad y terminó de golpe con todas mis ilusiones juveniles. La ciencia médica la denomina "Gota", yo la llamo -amicalmente- enfermedad de mierda.

Dice Wikipedia de mi padecimiento:

"La gota se produce cuando los cristales de urato mono-sódicos se forman en las articulaciones, en los tendones y en los tejidos circundantes. La metabolización de las purinas da lugar al ácido úrico, que normalmente se elimina por la orina. Es más probable que se formen cristales ante la presencia de ácido úrico, pero la presencia en exceso de éste no implica necesariamente que se padezca de gota.

Las purinas pueden ser generadas por el cuerpo a través de las células de desecho o bien por la ingesta de alimentos ricos en purinas, como, por ejemplo, el marisco. Los riñones son los responsables de aproximadamente un tercio de la execreción de ácido úrico, mientras que el intestino es responsable del resto. Es posible que defectos hereditarios en el riñón sean responsables de la predisposición de las personas para el desarrollo de la gota (...)

La gota es una forma de artritis que afecta principalmente a hombres entre los 40 y 50 años de edad. Los altos niveles de ácido úrico en la sangre son causados por alimentos ricos en proteínas. El consumo de alcohol a menudo causa ataques agudos de gota y factores hereditarios pueden contribuir a la elevación del ácido úrico. Normalmente, las personas con gota son obesos, con predisposición a la diabetes y a la hipertensión, y con riesgo alto de enfermedades del corazón. La gota es más común en las sociedades opulentas, debido a una dieta rica en proteínas, grasas, y alcohol. Cuando se produce como consecuencia de otras enfermedades, como la insuficiencia renal, es a menudo independientemente del estilo de vida de la persona."

Las 8 o 14 cervezas que bebí alegremente con el Puñalón recordando glorias pasadas en una chingana de mala muerte me salieron demasiado caras: arrastro una cojera ignominiosa y cada noche -puntualmente- debo llegar a mi cita con una enfermera que -por más conversa que trato de hacer para caerle simpático- clava sin compasión una malhadada jeringa llena de un líquido acuoso en mi maltrecha nalga, convirtiendo mi media cojera en una total.

A partir de ahora dieta estricta y mucha paciencia. ¿Alguien sabe dónde conseguir un bastón como el de House?

martes, 19 de agosto de 2008

Requiem por Constantino

La noticia llegó de improviso. Como suele suceder con las malas nuevas. Como la garúa maricona que estrena Lima estos días. Constantino Carvallo ha muerto. Su corazón no aguanto tantas emociones y decidió rebelarse en plena mesa de operaciones. Constantino se fue y se llevó con él las esperanzas en un mejor sistema educativo para nuestro país, que nos libere de tantas taras y estigmas, que nos ofrezca -por fin- una verdadera libertad.

Carvallo fue un precursor en un país de imitadores. Cuando se dió cuenta que la educación escolar peruana no servía para nada, a los 25 años, decidió fundar un colegio con el nombre de un poema de José María Eguren (Los Reyes Rojos) que fuera una propuesta distinta, inclusiva, contestataria. Dedicó toda su vida -literalmente- a reflexionar sobre el papel fundamental del maestro en sociedades como la nuestra. Pensó, escribió, hizo... una vida completa dedicada a la pedagogía y a la difícil tarea de formar de seres humanos.

En el año 2005, Carvallo publicó un libro fundamental que -como siempre suele suceder en un país malhadado como el nuestro- paso casi desapercibido, pero que para cualquiera que -por gracia del destino, de Dios o de quien sea- se estrene en la responsabilidad de criar y educar a un ser humano -léase padre- debe ser una lectura obligatoria y de cabecera: Diario Educar. Tribulaciones de un Maestro Desarmado (Lima, Aguilar, 213 páginas). Aquí Carvallo piensa en voz alta y reflexiona -tomando como estructura narrativa la de un diario- sobre uno de los más intrincados y complicados oficios que existen sobre nuestro planeta: el de maestro.

A Constantino Carvallo Rey lo extrañará mucha gente: su familia, sus amigos, sus alumnos y gente como yo, que nunca lo conoció personalmente, pero que -por su obra- lo llegó a apreciar, respetar y querer.

Descansa en paz Constantino, quizás eres de los pocos que se lo merecen.

¨Me preguntan por la virtud del maestro. Una sola. No dudo: serenidad¨ (pág. 21)

¨La sinceridad o la falsedad del amor que sentimos por los alumnos no puede ocultarse; los niños la descubren en la mirada, en un ademán nuestro para ordenar silencio, en el músculo del rostro que no sabe ocultar nuestro tedio, nuestra impaciencia o nuestro miedo¨ (pág. 18)

¨No podemos educar sin tener fe en el futuro, sin creer que ese niño puede ser mejor y vivir también mañana en un mundo mejor. La apertura a la esperanza es según un pensador `la enfermedad orgánica del profesor´¨ (pág. 33)

¨La incapacidad de aburrirse o de emplear el tiempo en tareas solitarias, como leer, pensar o simplemente contemplar, arrojan al adolescente fuera de su casa o lo encierran, frente a la pantalla de televisión. Afuera está la tentación, el amor, las drogas, el dolor, la lucha, los celos, las broncas, la preocupación. Por eso escribe el filósofo, matemático y físico francés Pascal: Toda la infelicidad de los hombres, proviene de una sola cosa: no saber estar inactivos dentro de una habitación¨ (pág. 55)

¨Los libros escolares no dejan espacio a la pregunta. Son manuales de respuestas, simplificaciones de la ciencia, como si al niño hubiera que mostrarle un mundo acabado, explicado, conocido. Hay una oposición entre escuela y pensamiento. El freno que la educación pone al pensar es la verdad indiscutible, el conocimiento congelado. Ello no permite la inquietud, cierra el despertar de la inteligencia. Pensar es no saber, es ignorancia, es insatisfacción, desasosiego, asombro. El pensamiento es, de algún modo, como dice el escritor J.Larrosa, indisciplina. O, mejor aún, como señalaba el psicoanalista Jacques Lacan, enfermedad¨ (pág.39)

domingo, 3 de agosto de 2008

Los amigos que gané


De todas las cosas buenas que esta ciudad me permitido tener (una vida alejada del mundanal ruido citadino, con mi compañera, una hija maravillosa y otra en camino) los amigos que he conocido y forjado aquí son, quizás, una de las mejores.

El día de hoy, precisamente, es cumpleaños de uno de ellos, cuya pasión por el magisterio del Derecho es, sin duda, digna de resaltar, sobretodo en un país donde nadie parece importarle mucho la difusión de los conocimientos (al menos en provincias). Soy testigo de excepción del empeño puesto por él en organizar seminarios, cursos, mesas redondas, blogs, reuniones, etc., donde se discuta el quehacer del Derecho y sus nuevas tendencias. Siempre tratando de ayudar a que los abogados sean menos asnos de lo que suelen ser, parece nunca perder la ilusión de que nuestro sistema judicial cambie radicalmente.

Magistrado, es de los menos cuyas credenciales académicas están fuera de dudas y de los pocos cuyas resoluciones son intelegibles para el ciudadano común, sin perder por eso su consistencia y solidez jurídica.

Ahora ya no nos vemos mucho, pero las veces que compartimos algún café o adorna nuestra mesa una botella espirituosa, la conversación siempre resulta gratificante, interesante y divertida. Todo en ese orden.

Salud Fernando, un abrazo a la distancia y que sean muchos años más.

Como decíamos ayer...

Cuentan de Fray Luis de León que, luego de ser liberado al cabo de 5 años de injusta prisión en las mazmorras de la inquisición española (lo acusaban de herejía por haber traducido al castellano sin autorización El Cantar de los Cantares, libro fundamental de la poesía erótica y perteneciente al Antiguo Testamento), retomó su cátedra de Teología en la Universidad de Salamanca con estas palabras: Dicebamus hesterna die (...decíamos ayer). Imagino aquel auditorio, rota ya la tensión reinante, sonriendo y aplaudiendo la fina ironía del viejo maestro.

Aquí no han pasado 5 años (tan solo dos meses desde junio a agosto), pero igual sirve la anécdota para anunciar el retorno de esta hoguera y sus fuegos sacramentales. Muchas cosas han pasado y otras no y hay muchas justificaciones para la ausencia, tantas, que da pereza enumerarlas.

Baste decir que aquí vamos nuevamente, hipócrita lector.

domingo, 25 de mayo de 2008

Cell o El Apocalipsis según San King


¿Y si el fin del mundo llegara en forma de una llamada telefónica?

Cell (2006), uno de los últimos libros de Stephen King, arremete contra los aparatejos móviles que tan indispensables se han hecho en la vida diaria de la humanidad e imagina que éstos serán los transmisores de una catástrofe de proporciones apocalípticas.

El Pulso, un extraño mensaje que se reproduce y transmite por los teléfonos celulares genera en quien lo oye una regresión a los instintos más primitivos de la raza humana: la agresividad y la violencia. Es así que, un día cualquiera, de pronto y sin previo aviso, todos los usuarios de estos bichos electrónicos comienzan a atacar a sus congéneres de cualquier manera posible (manos y dientes, cualquier arma es válida) y se instala en el planeta tierra un holocausto que hace presagiar la extinción de la especie humana.

Aquellos afortunados que, al momento de la emisión del extraño pulso, no utilizaron los teléfonos celulares deben organizarse para sobrevivir de la mejor manera posible, reunidos en pequeños grupos y agenciándose de armas peregrinan en busca de sus seres queridos con la esperanza de encontrarlos sanos, salvos y normales y no convertidos en maltrechos zombies que deambulan en busca de nuevas víctimas.

A partir de allí se inicia la historia que únicamente Stephen King sabe narrar y conducir. Un pequeño grupo conformado por un dibujante de comics que desesperadamente va en busca de su hijo pequeño, un homosexual tímido y melancólico y una adolescente que tuvo que matar a su madre convertida en un zombie, unen suerte y esfuerzos para afrontar lo que parece el apocalipsis imaginado por San Juan.

Con un final de antología, por fin, luego de algunos libros fallidos, puedo encontrarme con el talento del Stephen King que me deslumbró -y aterró- desde adolescente. Nadie dice que ganará el Nobel pero las horas de suspenso e intriga solitaria se agradecen en un mundo cada vez más superficial como el nuestro.

¿Aló?

martes, 20 de mayo de 2008

Uno y El Universo


Visto desde arriba, el planeta tierra únicamente parece un punto azul muy pálido, demasiado pequeño e insignificante en comparación con la infinitud oscura que le rodea como para tomarlo en cuenta. Carl Sagan sabía esto muy bien, por eso dedicó toda su vida en tratar de descifrar los misterios que encierra el universo y así poder descubrir los secretos encriptados en nuestra humilde -y azul- morada.

El libro póstumo de Sagan (La Diversidad de la Ciencia. Una Visión Personal de la Búsqueda de Dios. Bogotá, Editorial Planeta, 2007. 286 páginas) es un buen ejemplo de la calidad de intelectual y científico que era el buen Carl. Editado por su viuda Ann Druyan (y con la cual trabajo la serie televisiva Cosmos) este libro es un conjunto de conferencias que dictó Carl Sagan en 1985, dentro del marco de las Conferencias Gifford, celebradas anualmente en Escocia (por la Fundación del mismo nombre) desde el siglo XIX con el objeto de promover y difundir el estudio de la teología natural. Se cumplia el centenario de las referidas conferencias y Carl Sagan era el invitado estelar. No defraudó.


A lo largo de 9 conferencias, Carl Sagan repasa los planteamientos principales de la astrofísica en relación con la existencia del universo, la posibilidad de su creación o su irrupción, la vida extraterrestre y la idea de Dios como creador de todas las cosas. Temas fascinantes cada uno por separado, cobran nuevas perspectivas en el enfoque creativo y desafiante de este talentoso -y por demás carismático- científico. Magnificamente ilustrado, Dios (al menos la idea que de él tenemos en occidente) parece no tener lugar en el caos estelar que puebla el universo. Sagan, con una claridad que sólo los que conocen a profundidad un tema tienen, nos va planteando interrogantes fascinantes, desafiando a cada paso nuestra racionalidad. El universo cobra coherencia -es un decir- en las palabras de este magnífico científico.

Aún recuerdo cuando años atrás leí el testamento intelectual de Carl Sagan (Miles de Millones. Obra póstuma). Recién me había estrenado de padre y velaba el sueño de mi hija, mientras me estremecía con el capítulo donde -apaciblemente- describía la feroz enfermedad que sabía que al final le ganaría la partida (Sagan murió a los 62 años víctima de una neumonía, complicación de una anomalía en el desarrollo de la células sanguíneas llamada mielodisplasia). Cerré el libro y miré a mi hija. Todo un universo por descubrir y tan poco tiempo para hacerlo.

"La historia de la ciencia -especialmente de la física- ha sido en parte el tira y afloja entre la tendencia natural a proyectar nuestra experiencia cotidiana en el universo y la disconformidad del universo con esta tendencia humana" (pág. 57)

"Ahora estamos aquí. Estamos vivos, tenemos un grado modesto de inteligencia, hay un universo a nuestro alrededor que está claro que permite la evolución de la vida y la inteligencia. Creo que se trata de la afirmación más corriente y segura que puede hacerse sobre este tema: que el universo favorece la evolución de la vida, al menos aquí" (pág.75)

"...ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia" (pág.86)

"...la inmensa mayoría de la especies que han existido, se han extinguido. La extinción es la norma. La supervivencia es la excepción" (pág. 88)

"Estamos atrapados en un único modelo y no tenemos imaginación suficiente para intuir siquiera otras maneras en que pueda darse la vida, cuando podrían existir miles o millones de formas" (pág.89)

viernes, 16 de mayo de 2008

Vallejo y U2


El pasado 15 de abril se cumplieron 70 años desde que César Vallejo muriera en París y sin aguacero, un viernes 15 de abril de 1938, enfermo de tristeza y de peruanidad, dejando quizás la más grande obra poética de poeta peruano alguno.

En el aniversario que pasó, como siempre, mucho fasto y ruidos, pero poquísimas nueces. Recitales, conversatorios, peregrinaciones y coctelitos. Nuestros intelectuales de siempre pontificando desde sus altares y armando y desarmando al pobre cholo Vallejo, nunca tan solo, tan alejado de sus versos como en la boca de estas estrellas de las letras peruanas ("grandísimos cetáceos"). En fin, un año más y Vallejo buscando, inútilmente, el día que vendrá.

Leo en Caretas (2022) que un verso vallejiano de "Los Nueve Monstruos" ("jamás tan cerca arremetió lo lejos") influenció a los U2. Resulta que ese verso fue el epígrafe de la novela de Sam Shepard Motel Chronicles ("never did far away charge so close") que inspiró la película de Win Wenders "Paris, Texas", filmando luego "Stay (faraway, so close)" cuya banda sonora corresponde a los irlandeses más exitosos de la música contemporánea.

Vallejo y su guitarra eléctrica. Quién lo diría.


jueves, 8 de mayo de 2008

Nirvana - Heart-Shaped Box

Los amores contrariados y la caja en forma de corazón según San Cobain.

Heart-Shaped Box


"La emoción más arraigada y más fuerte de la humanidad es el miedo, y el miedo más viejo y más arraigado es el miedo a lo desconocido"
H.P.Lovecraft

La traducción del título al castellano es horrible (El Traje del Muerto), pero aun así la primera novela de Joe Hill es una irrupción descojonante y bienvenida en el género de la novela de terror.

Heart-Shaped Box (como la oscura canción de Nirvana) narra la vida de Jude Coyne, músico de rock antes famosísimo y ahora en periodo de descanso, retirado en sus cuarteles de invierno. Mezcla de James Hetfield, Steven Tyler y Trent Reznor, Jude Coyne tiene una afición oscura: colecciona objetos macabros (cráneos de asesinos famosos, dibujos de pederastas en prisión, horcas, películas snuff y demás). Un día descubre en una página de remates en internet un aviso realmente extraño: se subasta al mejor postor un fantasma. Decide comprarlo por mil dólares y a vuelta de correo recibe una caja en forma de corazón con el traje del muerto cuyo fantasma está comprando. A partir de allí empiezan sus problemas.

Lo que descubre después Jude Coyne es que el fantasma que ronda por su casa atormentándolo y queriéndolo asesinar es Craddock Mcdermott, padre de una grouppie con quien tuvo un fugaz romance tiempo atrás y que, luego de ser rechazada por él, termina suicidándose. El fantasma ha jurado venganza y a partir de allí se desarrolla una historia trepidante, angustiosa y oscura, que –como en las mejores novelas del género- deja en vilo al lector y éste no puede despegarse del libro hasta terminarlo, robándole tiempo a todo: al descanso, al trabajo y también al amor (eso me ocurrió a mí, la semana pasada).

Su autor, Joe Hill es en realidad el seudónimo del escritor norteamericano Joseph Hillstrom King, segundo hijo de Stephen King (bien dicen que lo que se hereda no se hurta), quien decidió tomar el nombre de un sindicalista obrero norteamericano de principios del siglo pasado que murió ejecutado para presentar esta novela en sociedad. Según confesión propia quería comprobar que tan lejos podía llegar en la literatura sin la pesada carga de ser sindicado como el hijo del “rey del terror” –Stephen King- y vaya que lo logró: su novela es ya un best-seller a nivel mundial y llegó al número 80 de los más vendidos en norteamérica según el New Yok Times.

Bienvenido Joe Hill, la oscuridad te saluda.


sábado, 26 de abril de 2008

Prochazka Revelado

Es curioso como el azar te descubre cosas fundamentales.

El miércoles pasado, muy temprano y aún somnoliento, estoy en el aeropuerto despidiendo a mi querida sobrina Ximena que había llegado dos semanas atrás de visita. Entre el alboroto de turistas cansados y adormilados y luego de las colas de rigor, mi sobrina se pierde en el tumulto de gente apresurada por abordar un avión y regresar a su insípida rutina. Miro el reloj y marca las 7:10, demasiado temprano para ir a trabajar. Ingreso al pequeño stand de Zeta Bookstore con ganas de matar el tiempo hojeando libros y decidido a no comprar nada (ya bastante había tenido con mi euforia cumpleañera). Y entonces lo descubro, perdido en una vitrina olvidada, entre libros de autoayuda, minúsculo, el único de libro de Enrique Prochazka que puedo conseguir en mi ciudad: Cuarenta Sílabas, Catorce Palabras. Pago los quince soles que revela el precio en la contratapa y huyo del aeropuerto en mi auto dispuesto a estacionarme en cualquier esquina y comenzar a leer al esquivo Prochazka.

De Enrique Prochazka (Lima, 1960) únicamente había tenido excelentes referencias y halagadoras críticas pues sus libros son inubicables aun en Lima. "Cuarenta Sílabas, Catorce Palabras" (Lima, Lluvia Editores, 2005, 1000 ejemplares) es una edición minúscula, casi artesanal, que recoje conjuntos de cuentos escritos desde los ochentas (el que da título al libro y Los Orillados) y donde Prochazka aborda con maestría temas fantásticos y terrenales. Autor de culto e inclasificable en la tradición narrativa peruana, la calidad y fama de Prochazka se autentican en este puñado de cuentos entre los cuales, sin duda alguna, se encuentran algunos de los mejores escritos por autor peruano alguno.

Lo que para otros es puja constante, disfuerzo y maldiciones hasta encontrar la palabra y el adjetivo correcto, en Prochazka fluye naturalmente y sus historias -a veces fantásticas, cotidianas o terriblemente sobrecogedoras- son transitadas con auténtico deleite. Sin ser lectura fácil -estos cuentos exigen de su contraparte lectora un ojo avizor y un entrenamiento previo-Prochazka se mueve en los meandros de la ficción con una maestría realmente inusitada que por momentos hace recordar al viejo Borges y sus alucinadas historias.

Quizás extrañe la poca difusión de un autor de tan alta calidad y algo de ello explica el mismo Prochazka en un antológico comentario en el blog de Gustavo Faverón: "...abrigo la teoría que uno tiene éxito porque se agita como loco, o logra que los demás se agiten como locos por uno, o bien los demás lo obligan a uno a agitarse como loco. Según esta noción a mis textos les sucede lo que les sucede porque yo no me agito."

Jamás una visita al aeropuerto estuvo más justificada.

" -Mierda -murmuras. Nadie te oye. Permites la imprecación apenas entre dientes, con más dureza que enojo, con menos aire que saliva. El teléfono sigue ocupado y admite con sorna tu desesperación cuando cuelgas el auricular con tanta fuerza que el resto de la oficina se vuelve a mirarte." (Enrique Prochazka, ...Un cuento)

miércoles, 23 de abril de 2008

Ese Oscuro Objeto del Deseo

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro.
Ignoro a quién se le habrá ocurrido celebrar tal efemérides, sin embargo, no puedo estar más de acuerdo y me auno a la algazara sacándole la lengua a aquellos agoreros que pronosticaban el fin del libro impreso tal y como lo conocemos.
Para aquellos fetichistas redomados (entre los cuales me incluyo) el deseo tiene la forma de páginas y viene en tapa dura.
Larga vida al libro y a sus lectores!!!!!


lunes, 21 de abril de 2008

Regalos de Cumpleaños


Mi cumpleaños pasó (con pena, gloria y 1 botella de escocés con hielo) y desde aquí quiero agradecer a todos aquellos amigos que se acordaron de este viejo hereje, haciéndome llegar sus parabienes, abrazos, besos, quejas y reclamos.
Me regalé muchos libros y me excedí con la billetera, pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente importante es sentarme en mi mueble preferido de la sala (despatarrado y con pijama), con música como telón de fondo, cómodamente instalado con un vaso como única compañía y tratando de descifrar lo que estos libros quieren decirme al oído.
Es lo más parecido a la felicidad que conozco los días lunes.

viernes, 11 de abril de 2008

Happy Birthday To Me!!!!!!


Mañana es mi cumpleaños.
Cumplo 35 y debiera estar muy contento o muy triste, depende del cristal con el que lo mire.
Hago un alto en el camino y miro hacia atrás, lo hecho no es mucho pero tampoco una miseria. Diviso el horizonte y aún hay mucho más por hacer, a veces me siento optimista e imagino planes y diseño futuros felices; otras, me siento muy cansado y me quedo descansando más de la cuenta.
He vivido miles de vidas y agradezco a mis queridos libros por eso. He bailado solo y tocado en miles de conciertos gracias a mis viejos discos.
He hecho daño a personas que quiero sin quererlo y he sido perdonado y otras veces no.
Mi bocota me ha metido en más de un problema y otras veces me ha librado de ellos.
He sido inmensamente feliz por instantes y muy desgraciado días enteros.
Tengo amigos de hace muchos años con los cuales canto cuando estoy muy borracho.
He amado y me han amado.
Creo que, en el balance final, soy afortunado.

Feliz cumpleaños, cascarrabias!!!!!

miércoles, 9 de abril de 2008

Idolos de Lata



Sobre esto quería escribir hace muchos días. Desde que descubrí por casualidad el esperpento.

American Idol es un programa gringo de buscatalentos, una verdadera mina de oro gracias a anodinos seres humanos que, sentados frente al televisor, convierten en super estrellas a otros seres igual de anodinos (el vecino de al lado, la mesera de la fonda, el grifero de la esquina) gracias a sus hábiles cuerdas vocales. La cosa va más o menos así: soy un descerebrado que busca fama y pienso que canto bien y tengo jale y personalidad, entonces paso por un multitudinario casting y después de desgañitarme y hacer el ridículo frente a tres jurados (y decenas de millones de personas que me ven por tv) me van seleccionando hasta que tengo que competir con los demás descerebrados que al igual que yo buscan ganar fama, reconocimiento y, de paso, el bendito concurso. Si tengo suerte y semana a semana encandilo a los bobos que alucinan conmigo desde el otro lado del televisor, entonces gano el concurso y miles de dólares, amén de grabar discos que serán escuchados únicamente en los supermercados, consultorios de dentistas y ascensores.

Hasta ahí todo bien. Los seres humanos son estúpidos por naturaleza y contra eso no se puede hacer mucho. El problema es que hace dos semanas, zapeando por el cable, aburrido y sin ganas de nada, me encuentro de pronto a estos insípidos concursantes gringos masacrando -como si nada, así por así- las canciones de los maestros de Liverpool, los Beatles!!!!!!!!!!!

Carajo! me dije, debe ser un signo de los últimos tiempos, una señal que anuncia que el fin del mundo está cerca. Las versiones -salvo alguna contadísima excepción- más que malas eran horribles. Las canciones eran cantadas sin sentimiento alguno, casi por cumplir, para salir del paso apurándolo; incluso había varios de estos mozalbetes rosados e insípidos que reconocían haber escuchado por primera vez esas canciones en los ensayos para cantarlas (¿?) (deberían haber escuhado las versiones que, después de un par de botellas de ron, hacíamos con el inefable Keiner). En fin, una afrenta a los seguidores de tal descomunal banda, un escupitajo en la historia del rock & roll.

Ignoro a quién diablos se le habrá ocurrido la idea de vender el catálogo de los Beatles al referido programete (el tío Macca a la vejez anda haciendo huevadas), pero poca gloria le reporta a esas inmortales canciones el desgraciado talento de los concursantes del programa de marras.

Por mi parte, luego de maldecir en cinco idiomas tal barrabasada, corrí a desempolvar mi vieja colección de discos de los maestrasos de Liverpool y los volví a escuchar una y otra vez. A manera de desagravio.

Los fab four y American Idol, una relación contra natura.

domingo, 6 de abril de 2008

Arde Madrid

El dos de mayo de 1808 -hace casi ya 200 años- todo Madrid ardió en una vorágine de sangre, cólera y verguenza. Cansados de ver a los franceses ocupando su ciudad, despreciándolos y cometiendo excesos de toda laya, el populacho madrileño -hombres, mujeres y niños- armados únicamente de navajas, pistoletes, tijeras y viejos arcabuces salieron como posesos a las calles a atacar a las fuerzas imperiales de Napoleón, en un día donde la furia, la ira y la cólera dieron cuenta de 2,500 soldados y oficiales imperiales, el mejor ejército del mundo conocido.

¨Un Día de Cólera¨ es el último libro de Arturo Perez-Reverte (Lima, Alfaguara, 2007, 401 páginas) donde recrea los sucesos de aquel dos de mayo de 1808. Decir novela no es exacto, pues más bien es una crónica histórica, un reportaje donde el narrador es neutral y hace participar al lector de las correrías de los actores aquel día (más de 300 personajes, con nombres y apellidos y suerte definida al ocultarse el sol): sus miedos, sus emociones, sus heroicidades y sus cobardías.

Con este libro, a caballo entre la historia y la ficción (novela reportaje, le llaman) Perez-Reverte quiere saldar algunas cuentas ahora que se acerca el bicentenario de aquella revuelta. La primera cosa que queda clara al terminar el libro -uno de los mejores de la producción revertiana, dicho sea de paso- es que lo acontecido aquel dos de mayo de 1808 no fue un acto de patriotismo masivo del pueblo madrileño guiado por su ejército, ni fruto de una conspiración estudiada ni razonada. Nada de eso. Aquel día todo fue espontáneo, el populacho cabreado que salió como loco a degollar franceses no pensaba en la patria ni mucho menos, simplemente estaba harto de los "gabachos" que manoseaban sus mujeres y se bebían su vino sin pagarlo y lo demostraron. Aquellos coraceros franceses, encima de sus corceles briosos, simplemente no podían creer la furia con que aquellas navajas, aquellas tijeras de sastre o cuchillos de destazar pescado buscaban sus cuellos para degollarlos, luego de despanzurrar a sus caballos. Herreros, sastres, panaderos, pescadores, delincuentes, putas y rufianes, la chusma en suma, el pueblo bajo e ignorante, en la calle o desde los balcones arrojando macetas, dieron cuenta de aquellos incrédulos franceses que morían destazados por muchedumbres enloquecidas.

Los aristócratas e intelectuales madrileños aguardaban en sus casas el resultado de las batallas callejeras (muchos de ellos deseando fervientemente que los franceses al mando de Murat pusieran término a la revuelta del populacho), el ejército español aguardaba en sus cuarteles el desenlace, sin municiones y entregado al mando francés. Existe una sola excepción: los capitanes de artillería Pedro Velarde y Luis Daoiz (uno consumado patriota y el otro frío y racional, pero ambos cansados de ver como masacraban los franceses al pueblo desarmado) y el teniente Jacinto Ruiz, sublevan el Parque de Artillería de Monteleón, entregan armas a los civiles y generan una feroz resistencia, hasta que son aplastados por dos batallones de soldados imperiales al mando del general de brigada Joseph Lagrange.

Un Día de Cólera es un libro documental. El narrador utiliza un lenguaje frío y distante, directo, sin adjetivos. Aquí no hay héroes, ni heroísmo ni épica. Aquí solo hay un pueblo encolerizado y furioso, dispuesto a morir y matar, y un día propicio.

"El Dos de Mayo de 1808 o la Carga de los Mamelucos" de Francisco de Goya y Lucientes describe la ferocidad de las luchas callejeras entre el populacho de Madrid y los soldados imperiales.


"Los Fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío o los Fusilamientos del Tres de Mayo" de Francisco de Goya y Lucientes, describe la represión francesa contra los que participaron -en calidad de participantes o de simples sospechosos- de la revuelta el 2 de mayo de 1808.