miércoles, 30 de marzo de 2011

Causas y Azares


Hoy conversaba con una querida amiga sobre la manera cómo el azar se inmiscuye en nuestras vidas y nos hace pensar -a veces- que todo carece de sentido y dirección. Que estamos aquí de paso, metidos en una inmensa licuadora que no deja de funcionar nunca y que el arte de vivir consiste en dejarse llevar para no terminar demasiado mareado, confuso y embarrado.

En esas estaba, cuando recordé la letra de una inmensa canción de Silvio Rodriguez (a quien se le perdona todo, incluso que siga siendo marxista en Cuba) que resume perfectamente lo que uno aquí no puede explicar -y es que la poesía, como el Señor, tienen caminos inescrutables-. Se llama Causas y azares y pertenece a su disco homónimo de 1986.

"Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía —mi amor, no sabía—
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.

Y las causas lo fueron cercando

cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho

no sabía —oh alma querida—
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.

Y las causas lo fueron cercando

cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto

yo no sé —yo no sé, madre mía—
si me espera la paz o el espanto,
si el ahora o si el todavía.

Pues las causas me andan cercando

cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible."

1 comentario:

Anónimo dijo...

La información esta presente en cada rincón del Universo... es solo cuestión de ver más alla de lo que nuestros ojos ven...