domingo, 27 de enero de 2013

Antes o después


De un modo o de otro, algunos amigos -conocidos y desconocidos- me han hecho caer en cuenta que esta pequeña bitácora ha estado desatendida y olvidada ya por mucho tiempo.

Y es que cuando uno quiere, puede encontrar excusas para (casi) todo. El trabajo, el tiempo, los estudios, o, más sinceramente, el puro y sencillo desgano. El miedo a acercarse (de nuevo) a la hoja en blanco y no saber qué esperar, a qué nuevos demonios enfrentarse. Esa extraña sensación de alteridad, de ser otro mientras las palabras, ideas y sensaciones van fluyendo, adquiriendo forma de la nada. Es un placer extraño. Mezcla de goce y dolor.

El tiempo (sobretodo en la época que corre) pareciera que transcurre más de prisa. Ahora ya (casi) nadie escribe en blogs. Sepultado por las inmediatez de las demás redes sociales (Facebook, Twitter), el discurso (más o menos) pensado y articulado ha dejado de tener algún interés. No existe demanda, por lo tanto la oferta ha expirado.

Decía el viejo Borges que es de caballeros siempre luchar por causas perdidas. Yo no soy caballero ni mucho menos (carezco de talento y voluntad para serlo), pero a Borges hay que creerle, así que emprenderé mi personal cruzada. Imagino que estará condenada al fracaso, será inútil. O quizás no.

Entonces, y a contracorriente de la coyuntura, vuelvo por estos lares (cibernéticos). Ahora escribiré por puro gusto, para mí. Para mí y las tres o cuatro personas que alguna vez me lo pidieron.

Ahí vamos.

1 comentario:

Unknown dijo...

Me parece un acierto su lucha.