martes, 20 de mayo de 2008

Uno y El Universo


Visto desde arriba, el planeta tierra únicamente parece un punto azul muy pálido, demasiado pequeño e insignificante en comparación con la infinitud oscura que le rodea como para tomarlo en cuenta. Carl Sagan sabía esto muy bien, por eso dedicó toda su vida en tratar de descifrar los misterios que encierra el universo y así poder descubrir los secretos encriptados en nuestra humilde -y azul- morada.

El libro póstumo de Sagan (La Diversidad de la Ciencia. Una Visión Personal de la Búsqueda de Dios. Bogotá, Editorial Planeta, 2007. 286 páginas) es un buen ejemplo de la calidad de intelectual y científico que era el buen Carl. Editado por su viuda Ann Druyan (y con la cual trabajo la serie televisiva Cosmos) este libro es un conjunto de conferencias que dictó Carl Sagan en 1985, dentro del marco de las Conferencias Gifford, celebradas anualmente en Escocia (por la Fundación del mismo nombre) desde el siglo XIX con el objeto de promover y difundir el estudio de la teología natural. Se cumplia el centenario de las referidas conferencias y Carl Sagan era el invitado estelar. No defraudó.


A lo largo de 9 conferencias, Carl Sagan repasa los planteamientos principales de la astrofísica en relación con la existencia del universo, la posibilidad de su creación o su irrupción, la vida extraterrestre y la idea de Dios como creador de todas las cosas. Temas fascinantes cada uno por separado, cobran nuevas perspectivas en el enfoque creativo y desafiante de este talentoso -y por demás carismático- científico. Magnificamente ilustrado, Dios (al menos la idea que de él tenemos en occidente) parece no tener lugar en el caos estelar que puebla el universo. Sagan, con una claridad que sólo los que conocen a profundidad un tema tienen, nos va planteando interrogantes fascinantes, desafiando a cada paso nuestra racionalidad. El universo cobra coherencia -es un decir- en las palabras de este magnífico científico.

Aún recuerdo cuando años atrás leí el testamento intelectual de Carl Sagan (Miles de Millones. Obra póstuma). Recién me había estrenado de padre y velaba el sueño de mi hija, mientras me estremecía con el capítulo donde -apaciblemente- describía la feroz enfermedad que sabía que al final le ganaría la partida (Sagan murió a los 62 años víctima de una neumonía, complicación de una anomalía en el desarrollo de la células sanguíneas llamada mielodisplasia). Cerré el libro y miré a mi hija. Todo un universo por descubrir y tan poco tiempo para hacerlo.

"La historia de la ciencia -especialmente de la física- ha sido en parte el tira y afloja entre la tendencia natural a proyectar nuestra experiencia cotidiana en el universo y la disconformidad del universo con esta tendencia humana" (pág. 57)

"Ahora estamos aquí. Estamos vivos, tenemos un grado modesto de inteligencia, hay un universo a nuestro alrededor que está claro que permite la evolución de la vida y la inteligencia. Creo que se trata de la afirmación más corriente y segura que puede hacerse sobre este tema: que el universo favorece la evolución de la vida, al menos aquí" (pág.75)

"...ha ido apareciendo un Dios de los vacíos; es decir, lo que no somos capaces de explicar, se lo atribuimos a Dios. Después, pasado un tiempo, lo explicamos, y entonces deja de pertenecer al reino de Dios. los teólogos lo dejan de lado y pasa a la lista de competencias de la ciencia" (pág.86)

"...la inmensa mayoría de la especies que han existido, se han extinguido. La extinción es la norma. La supervivencia es la excepción" (pág. 88)

"Estamos atrapados en un único modelo y no tenemos imaginación suficiente para intuir siquiera otras maneras en que pueda darse la vida, cuando podrían existir miles o millones de formas" (pág.89)

viernes, 16 de mayo de 2008

Vallejo y U2


El pasado 15 de abril se cumplieron 70 años desde que César Vallejo muriera en París y sin aguacero, un viernes 15 de abril de 1938, enfermo de tristeza y de peruanidad, dejando quizás la más grande obra poética de poeta peruano alguno.

En el aniversario que pasó, como siempre, mucho fasto y ruidos, pero poquísimas nueces. Recitales, conversatorios, peregrinaciones y coctelitos. Nuestros intelectuales de siempre pontificando desde sus altares y armando y desarmando al pobre cholo Vallejo, nunca tan solo, tan alejado de sus versos como en la boca de estas estrellas de las letras peruanas ("grandísimos cetáceos"). En fin, un año más y Vallejo buscando, inútilmente, el día que vendrá.

Leo en Caretas (2022) que un verso vallejiano de "Los Nueve Monstruos" ("jamás tan cerca arremetió lo lejos") influenció a los U2. Resulta que ese verso fue el epígrafe de la novela de Sam Shepard Motel Chronicles ("never did far away charge so close") que inspiró la película de Win Wenders "Paris, Texas", filmando luego "Stay (faraway, so close)" cuya banda sonora corresponde a los irlandeses más exitosos de la música contemporánea.

Vallejo y su guitarra eléctrica. Quién lo diría.


jueves, 8 de mayo de 2008

Nirvana - Heart-Shaped Box

Los amores contrariados y la caja en forma de corazón según San Cobain.

Heart-Shaped Box


"La emoción más arraigada y más fuerte de la humanidad es el miedo, y el miedo más viejo y más arraigado es el miedo a lo desconocido"
H.P.Lovecraft

La traducción del título al castellano es horrible (El Traje del Muerto), pero aun así la primera novela de Joe Hill es una irrupción descojonante y bienvenida en el género de la novela de terror.

Heart-Shaped Box (como la oscura canción de Nirvana) narra la vida de Jude Coyne, músico de rock antes famosísimo y ahora en periodo de descanso, retirado en sus cuarteles de invierno. Mezcla de James Hetfield, Steven Tyler y Trent Reznor, Jude Coyne tiene una afición oscura: colecciona objetos macabros (cráneos de asesinos famosos, dibujos de pederastas en prisión, horcas, películas snuff y demás). Un día descubre en una página de remates en internet un aviso realmente extraño: se subasta al mejor postor un fantasma. Decide comprarlo por mil dólares y a vuelta de correo recibe una caja en forma de corazón con el traje del muerto cuyo fantasma está comprando. A partir de allí empiezan sus problemas.

Lo que descubre después Jude Coyne es que el fantasma que ronda por su casa atormentándolo y queriéndolo asesinar es Craddock Mcdermott, padre de una grouppie con quien tuvo un fugaz romance tiempo atrás y que, luego de ser rechazada por él, termina suicidándose. El fantasma ha jurado venganza y a partir de allí se desarrolla una historia trepidante, angustiosa y oscura, que –como en las mejores novelas del género- deja en vilo al lector y éste no puede despegarse del libro hasta terminarlo, robándole tiempo a todo: al descanso, al trabajo y también al amor (eso me ocurrió a mí, la semana pasada).

Su autor, Joe Hill es en realidad el seudónimo del escritor norteamericano Joseph Hillstrom King, segundo hijo de Stephen King (bien dicen que lo que se hereda no se hurta), quien decidió tomar el nombre de un sindicalista obrero norteamericano de principios del siglo pasado que murió ejecutado para presentar esta novela en sociedad. Según confesión propia quería comprobar que tan lejos podía llegar en la literatura sin la pesada carga de ser sindicado como el hijo del “rey del terror” –Stephen King- y vaya que lo logró: su novela es ya un best-seller a nivel mundial y llegó al número 80 de los más vendidos en norteamérica según el New Yok Times.

Bienvenido Joe Hill, la oscuridad te saluda.


sábado, 26 de abril de 2008

Prochazka Revelado

Es curioso como el azar te descubre cosas fundamentales.

El miércoles pasado, muy temprano y aún somnoliento, estoy en el aeropuerto despidiendo a mi querida sobrina Ximena que había llegado dos semanas atrás de visita. Entre el alboroto de turistas cansados y adormilados y luego de las colas de rigor, mi sobrina se pierde en el tumulto de gente apresurada por abordar un avión y regresar a su insípida rutina. Miro el reloj y marca las 7:10, demasiado temprano para ir a trabajar. Ingreso al pequeño stand de Zeta Bookstore con ganas de matar el tiempo hojeando libros y decidido a no comprar nada (ya bastante había tenido con mi euforia cumpleañera). Y entonces lo descubro, perdido en una vitrina olvidada, entre libros de autoayuda, minúsculo, el único de libro de Enrique Prochazka que puedo conseguir en mi ciudad: Cuarenta Sílabas, Catorce Palabras. Pago los quince soles que revela el precio en la contratapa y huyo del aeropuerto en mi auto dispuesto a estacionarme en cualquier esquina y comenzar a leer al esquivo Prochazka.

De Enrique Prochazka (Lima, 1960) únicamente había tenido excelentes referencias y halagadoras críticas pues sus libros son inubicables aun en Lima. "Cuarenta Sílabas, Catorce Palabras" (Lima, Lluvia Editores, 2005, 1000 ejemplares) es una edición minúscula, casi artesanal, que recoje conjuntos de cuentos escritos desde los ochentas (el que da título al libro y Los Orillados) y donde Prochazka aborda con maestría temas fantásticos y terrenales. Autor de culto e inclasificable en la tradición narrativa peruana, la calidad y fama de Prochazka se autentican en este puñado de cuentos entre los cuales, sin duda alguna, se encuentran algunos de los mejores escritos por autor peruano alguno.

Lo que para otros es puja constante, disfuerzo y maldiciones hasta encontrar la palabra y el adjetivo correcto, en Prochazka fluye naturalmente y sus historias -a veces fantásticas, cotidianas o terriblemente sobrecogedoras- son transitadas con auténtico deleite. Sin ser lectura fácil -estos cuentos exigen de su contraparte lectora un ojo avizor y un entrenamiento previo-Prochazka se mueve en los meandros de la ficción con una maestría realmente inusitada que por momentos hace recordar al viejo Borges y sus alucinadas historias.

Quizás extrañe la poca difusión de un autor de tan alta calidad y algo de ello explica el mismo Prochazka en un antológico comentario en el blog de Gustavo Faverón: "...abrigo la teoría que uno tiene éxito porque se agita como loco, o logra que los demás se agiten como locos por uno, o bien los demás lo obligan a uno a agitarse como loco. Según esta noción a mis textos les sucede lo que les sucede porque yo no me agito."

Jamás una visita al aeropuerto estuvo más justificada.

" -Mierda -murmuras. Nadie te oye. Permites la imprecación apenas entre dientes, con más dureza que enojo, con menos aire que saliva. El teléfono sigue ocupado y admite con sorna tu desesperación cuando cuelgas el auricular con tanta fuerza que el resto de la oficina se vuelve a mirarte." (Enrique Prochazka, ...Un cuento)

miércoles, 23 de abril de 2008

Ese Oscuro Objeto del Deseo

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro.
Ignoro a quién se le habrá ocurrido celebrar tal efemérides, sin embargo, no puedo estar más de acuerdo y me auno a la algazara sacándole la lengua a aquellos agoreros que pronosticaban el fin del libro impreso tal y como lo conocemos.
Para aquellos fetichistas redomados (entre los cuales me incluyo) el deseo tiene la forma de páginas y viene en tapa dura.
Larga vida al libro y a sus lectores!!!!!


lunes, 21 de abril de 2008

Regalos de Cumpleaños


Mi cumpleaños pasó (con pena, gloria y 1 botella de escocés con hielo) y desde aquí quiero agradecer a todos aquellos amigos que se acordaron de este viejo hereje, haciéndome llegar sus parabienes, abrazos, besos, quejas y reclamos.
Me regalé muchos libros y me excedí con la billetera, pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente importante es sentarme en mi mueble preferido de la sala (despatarrado y con pijama), con música como telón de fondo, cómodamente instalado con un vaso como única compañía y tratando de descifrar lo que estos libros quieren decirme al oído.
Es lo más parecido a la felicidad que conozco los días lunes.

viernes, 11 de abril de 2008

Happy Birthday To Me!!!!!!


Mañana es mi cumpleaños.
Cumplo 35 y debiera estar muy contento o muy triste, depende del cristal con el que lo mire.
Hago un alto en el camino y miro hacia atrás, lo hecho no es mucho pero tampoco una miseria. Diviso el horizonte y aún hay mucho más por hacer, a veces me siento optimista e imagino planes y diseño futuros felices; otras, me siento muy cansado y me quedo descansando más de la cuenta.
He vivido miles de vidas y agradezco a mis queridos libros por eso. He bailado solo y tocado en miles de conciertos gracias a mis viejos discos.
He hecho daño a personas que quiero sin quererlo y he sido perdonado y otras veces no.
Mi bocota me ha metido en más de un problema y otras veces me ha librado de ellos.
He sido inmensamente feliz por instantes y muy desgraciado días enteros.
Tengo amigos de hace muchos años con los cuales canto cuando estoy muy borracho.
He amado y me han amado.
Creo que, en el balance final, soy afortunado.

Feliz cumpleaños, cascarrabias!!!!!

miércoles, 9 de abril de 2008

Idolos de Lata



Sobre esto quería escribir hace muchos días. Desde que descubrí por casualidad el esperpento.

American Idol es un programa gringo de buscatalentos, una verdadera mina de oro gracias a anodinos seres humanos que, sentados frente al televisor, convierten en super estrellas a otros seres igual de anodinos (el vecino de al lado, la mesera de la fonda, el grifero de la esquina) gracias a sus hábiles cuerdas vocales. La cosa va más o menos así: soy un descerebrado que busca fama y pienso que canto bien y tengo jale y personalidad, entonces paso por un multitudinario casting y después de desgañitarme y hacer el ridículo frente a tres jurados (y decenas de millones de personas que me ven por tv) me van seleccionando hasta que tengo que competir con los demás descerebrados que al igual que yo buscan ganar fama, reconocimiento y, de paso, el bendito concurso. Si tengo suerte y semana a semana encandilo a los bobos que alucinan conmigo desde el otro lado del televisor, entonces gano el concurso y miles de dólares, amén de grabar discos que serán escuchados únicamente en los supermercados, consultorios de dentistas y ascensores.

Hasta ahí todo bien. Los seres humanos son estúpidos por naturaleza y contra eso no se puede hacer mucho. El problema es que hace dos semanas, zapeando por el cable, aburrido y sin ganas de nada, me encuentro de pronto a estos insípidos concursantes gringos masacrando -como si nada, así por así- las canciones de los maestros de Liverpool, los Beatles!!!!!!!!!!!

Carajo! me dije, debe ser un signo de los últimos tiempos, una señal que anuncia que el fin del mundo está cerca. Las versiones -salvo alguna contadísima excepción- más que malas eran horribles. Las canciones eran cantadas sin sentimiento alguno, casi por cumplir, para salir del paso apurándolo; incluso había varios de estos mozalbetes rosados e insípidos que reconocían haber escuchado por primera vez esas canciones en los ensayos para cantarlas (¿?) (deberían haber escuhado las versiones que, después de un par de botellas de ron, hacíamos con el inefable Keiner). En fin, una afrenta a los seguidores de tal descomunal banda, un escupitajo en la historia del rock & roll.

Ignoro a quién diablos se le habrá ocurrido la idea de vender el catálogo de los Beatles al referido programete (el tío Macca a la vejez anda haciendo huevadas), pero poca gloria le reporta a esas inmortales canciones el desgraciado talento de los concursantes del programa de marras.

Por mi parte, luego de maldecir en cinco idiomas tal barrabasada, corrí a desempolvar mi vieja colección de discos de los maestrasos de Liverpool y los volví a escuchar una y otra vez. A manera de desagravio.

Los fab four y American Idol, una relación contra natura.

domingo, 6 de abril de 2008

Arde Madrid

El dos de mayo de 1808 -hace casi ya 200 años- todo Madrid ardió en una vorágine de sangre, cólera y verguenza. Cansados de ver a los franceses ocupando su ciudad, despreciándolos y cometiendo excesos de toda laya, el populacho madrileño -hombres, mujeres y niños- armados únicamente de navajas, pistoletes, tijeras y viejos arcabuces salieron como posesos a las calles a atacar a las fuerzas imperiales de Napoleón, en un día donde la furia, la ira y la cólera dieron cuenta de 2,500 soldados y oficiales imperiales, el mejor ejército del mundo conocido.

¨Un Día de Cólera¨ es el último libro de Arturo Perez-Reverte (Lima, Alfaguara, 2007, 401 páginas) donde recrea los sucesos de aquel dos de mayo de 1808. Decir novela no es exacto, pues más bien es una crónica histórica, un reportaje donde el narrador es neutral y hace participar al lector de las correrías de los actores aquel día (más de 300 personajes, con nombres y apellidos y suerte definida al ocultarse el sol): sus miedos, sus emociones, sus heroicidades y sus cobardías.

Con este libro, a caballo entre la historia y la ficción (novela reportaje, le llaman) Perez-Reverte quiere saldar algunas cuentas ahora que se acerca el bicentenario de aquella revuelta. La primera cosa que queda clara al terminar el libro -uno de los mejores de la producción revertiana, dicho sea de paso- es que lo acontecido aquel dos de mayo de 1808 no fue un acto de patriotismo masivo del pueblo madrileño guiado por su ejército, ni fruto de una conspiración estudiada ni razonada. Nada de eso. Aquel día todo fue espontáneo, el populacho cabreado que salió como loco a degollar franceses no pensaba en la patria ni mucho menos, simplemente estaba harto de los "gabachos" que manoseaban sus mujeres y se bebían su vino sin pagarlo y lo demostraron. Aquellos coraceros franceses, encima de sus corceles briosos, simplemente no podían creer la furia con que aquellas navajas, aquellas tijeras de sastre o cuchillos de destazar pescado buscaban sus cuellos para degollarlos, luego de despanzurrar a sus caballos. Herreros, sastres, panaderos, pescadores, delincuentes, putas y rufianes, la chusma en suma, el pueblo bajo e ignorante, en la calle o desde los balcones arrojando macetas, dieron cuenta de aquellos incrédulos franceses que morían destazados por muchedumbres enloquecidas.

Los aristócratas e intelectuales madrileños aguardaban en sus casas el resultado de las batallas callejeras (muchos de ellos deseando fervientemente que los franceses al mando de Murat pusieran término a la revuelta del populacho), el ejército español aguardaba en sus cuarteles el desenlace, sin municiones y entregado al mando francés. Existe una sola excepción: los capitanes de artillería Pedro Velarde y Luis Daoiz (uno consumado patriota y el otro frío y racional, pero ambos cansados de ver como masacraban los franceses al pueblo desarmado) y el teniente Jacinto Ruiz, sublevan el Parque de Artillería de Monteleón, entregan armas a los civiles y generan una feroz resistencia, hasta que son aplastados por dos batallones de soldados imperiales al mando del general de brigada Joseph Lagrange.

Un Día de Cólera es un libro documental. El narrador utiliza un lenguaje frío y distante, directo, sin adjetivos. Aquí no hay héroes, ni heroísmo ni épica. Aquí solo hay un pueblo encolerizado y furioso, dispuesto a morir y matar, y un día propicio.

"El Dos de Mayo de 1808 o la Carga de los Mamelucos" de Francisco de Goya y Lucientes describe la ferocidad de las luchas callejeras entre el populacho de Madrid y los soldados imperiales.


"Los Fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío o los Fusilamientos del Tres de Mayo" de Francisco de Goya y Lucientes, describe la represión francesa contra los que participaron -en calidad de participantes o de simples sospechosos- de la revuelta el 2 de mayo de 1808.

El Jardín de las Delicias


Jeroen Anthoniszoon van Aken, Hieronymus Bosch o simplemente El Bosco (hacia 1480-1490).

jueves, 20 de marzo de 2008

Amor en los Tiempos de Hollywood

Es un lugar común señalar que cuando grandes libros son llevados al cine siempre fracasan en su intento. Sin embargo, tal sentencia, dotada a veces de un tinte de soberbia por aquellos lectores de las obras originales, nunca fue más acertada para describir la película que aquí nos ocupa.


El Amor en los Tiempos del Cólera es una de las novelas más entrañables de Gabriel García Márquez. Sin ser tan audaz y totalizadora como su antecesora Cien Años de Soledad, aborda magistralmente el tema de los amores contrariados, aquellos que -por alguna razón u otra- se quedan en el camino, inconclusos y anhelantes, aguardando inútilmente una oportunidad que nunca tendrán. Florentino Ariza y Fermina Daza son los protagonistas de un amor que trasciende el tiempo y corrige el destino. La larga espera no es un problema y tampoco el matrimonio de Fermina, pues el amor que alimenta y preserva Florentino es de una lealtad a prueba de todo y no hallará consuelo hasta verterlo en el objeto de sus arrebatados desvelos.


La espera es casi interminable y son más de 50 años los que tuvo que aguardar la pareja para ver por fin materializado su amor inconcluso. Entretanto, cada uno de ellos vivió una vida paralela lo mejor que pudo: Florentino saltando de cama en cama tratando de curar el dolor que la pérdida de Fermina supuso y Fermina siendo la fiel esposa y abnegada madre de los hijos de Juvenal Urbino. Lo real maravilloso de la prosa de Gabo no desentona con esta mágica historia que se cuenta como una de las mayores del nobel colombiano y de la literatura de hispanoamérica toda.

Hasta aquí el libro. Los problemas empiezan en la película y su trama desatinada. Para empezar el idioma en que se desarrolla (en inglés -Love in the Times of Cholera- hasta el título es horrible) que resulta siendo una concesión a hollywood demasiado excesiva. Javier Bardem es un Florentino Ariza demasiado lúgubre y llorón (jamás nadie le hubiera dado un Oscar por esta actuación) que no llega a entender del todo lo que ocurre con su destino y va lamentándose de su existencia por las esquinas. De pronto -y sin que el espectador sepa cómo y porqué- se convierte en un Don Juan exitoso que llena su cama con casi todas las mujeres del pueblo (lo que en la película no se comprende, pues con esa caracterización de Florentino lo más que podía aspirarse es a pagar por compañía). La italiana Giovanna Mezzogiorno convierte a Fermina Daza en poco menos que una estatua de mármol. Fría y distante, sin carácter alguno, no llegamos a entender cómo alguien puede quererla y esperarla por tanto tiempo (salvo esos ojos alucinantes que Dios le dió, todo lo demás parece impostado, hasta su amor a Florentino). Solo algunos personajes secundarios se salvan (un correcto Benjamin Bratt interpreta a Juvenal Urbino) y la fotografía de la película resulta siendo lo más rescatable de los 139 minutos -excesivos para contar tan poco- que dura la trama. Mike Newell y Ronal Harwood son los gringos que fungen de director y guionista de este esperpento y que echan a perder una tremenda e inolvidable historia de amor.

Sin embargo, no debemos pedir peras a los olmos. Jamás película alguna logrará transmitirnos el inicio del libro más querido de Gabito: "Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados".



domingo, 16 de marzo de 2008

La Ciudad y sus Bloggers


Estaba por no escribir nada hoy. Así de haragán y flojo anduve este fin de semana (despatarrado, viendo películas y tratando de leer los periódicos y no sólo ojearlos -de atrás para adelante, como debe de ser-). Sin embargo, por casualidad, tropecé con los fines de semana de mis queridos amigos Puñalón y No Future, agobiados y cansados de los años que transcurren más rápidos de lo que debieran y de una ciudad que jamás fue de los reyes y siempre de los plebeyos. Así también me entero que quizás hoy es el cumpleaños de No Future (y digo casi pues no lo sé con certeza, mi rebeldía ante las agendas eléctrónicas y demás aparatejos me parece estúpida en estas circunstancias): si es así, desde aquí un abrazo y ojalá que Dios -o quien sea, da igual- reparta suerte y menos pastillas, y si no, pues igual va el abrazo y el cariño, que siempre será sincero.

Pensaba en todo esto y en el tiempo que no vuelvo por Lima y poderme tomar un trago con amigos tan queridos (aunque tengo un pánico tremendo por su tránsito y desvíos infernales, ahora que a todo el mundo se le ha dado por arreglar las pistas para que los gringos del APEC las vean parchadas y poco después se vuelvan a ir a la mierda). En fin, pensaba en Lima y la parte de mi vida que está allá y como a veces me dan ganas de regresar -porque a todos nos invade un poco la nostalgia y también la desesperanza- pero, por ahora y sabiendo lo que me espera, me las aguanto.
(Creo que No Future y Puñalón deberían darse una vuelta por aquí. Después de una tarde contemplando el paisaje arriba expuesto, uno se reconcilia con Dios -o con quien sea, da igual).

Luna


Cielo Estrellado

Cielo estrellado
y yo aquí abajo
más solo que la luna

(Gastón Agurto, Comer Carne Humana)

* Fotografía: Santuario del Señor de Huanca, San Salvador, Cusco, 4:30 pm.

sábado, 8 de marzo de 2008

Oración de Antonio Cisneros


Antonio Cisneros fue siempre un poeta incomprendido.

En los '70 nadie podía entender que la poesía no fuera comprometida, revolucionaria. Cisneros, terco, se zurró en la noticia y únicamente siguió su propio canon. Lo acusaron de todo, le dieron con todo, pero daba igual. Secretamente sonreía. Sabía que sólo la poesía perdudaría.

Su antología personal de bolsillo* (reeditada después de 18 años) siempre es una buena noticia.

ORACIÓN
Qué duro es, Padre mío, escribir del lado de los vientos,
tan presto como estoy a maldecir y ronco para el canto.
Cómo hablar del amor, de las colinas blancas de tu Reino,
si habito como un gato en una estaca rodeado por las aguas.
Cómo decirle pelo al pelo
diente al diente
rabo al rabo
y no nombrar la rata.

*CISNEROS, Antonio (2007): Propios como Ajenos. Antología Personal. Lima, Ediciones Peisa S.A.C, segunda edición, 1,500 ejemplares. 277 páginas.

Cumpleaños Lejano


El día de ayer cumplió años un querido amigo.

Recuerdo que en la universidad aguardábamos impacientes los cumpleaños de la mancha (con él empezábamos el año) para guarecernos en la amistad, nuestra música preferida y abundantes botellas de cerveza. Era el justo pretexto para emborracharnos y celebrar todos juntos un año más de andanzas, estudios y risas.

El tiempo pasó, terminamos la universidad y nuestro grupo fue desintegrándose por causas naturales. Algunos viajaron a prolongar en Miami o New York el sueño de estar en Lima, otros se casaron y dejaron crecer un poco más de la cuenta la barriga. Yo me vine a instalar en el Cusco, buscando una Paz de la que estoy orgulloso y que ahora tiene 6 años. El continuó estudiando tercamente el alemán (lengua endiablada a decir de Vargas Llosa) y consiguió, al fin, lo que siempre anheló: estudiar en Europa. En fin, a todos nosotros los años nos cambiaron un poco.

Desde esta Hoguera un fuerte abrazo a D., que la cerveza nunca se acabe y que Dios confunda a nuestros enemigos!!!!!!!!

domingo, 2 de marzo de 2008

Los Libros Prestados


Uno tiene que ser muy amigo de otro para prestarle un libro*.

Una de las razones principales es que quizás jamás volvamos a ver a nuestro querido libro y eso únicamente se lo perdonamos a un buen amigo.

Una considerable parte de mi biblioteca anda desperdigada por aquí y allá, entre amigos muy queridos pero que jamás devuelven los libros prestados (¿sí o no No Future, Puñalón y Kaiserkeller?). A algunos ya me resigné a no volverlos a ver -lo siento, espero que sean felices en su nuevo hogar- a otros, aun guardo la secreta esperanza de organizar una incursión armada a bibliotecas ajenas y recuperarlos a sangre y fuego, cueste lo que cueste -la esperanza es lo último que se pierde-.

El hecho es que hace algunos meses conocí por estas tierras a un compañero de estudios de las épocas universitarias. Es de unas cuantas promociones anteriores a la mía y por eso no nos conocimos formalmente en la universidad (era imposible en esa facultad de derecho, con tres turnos de estudios y miles de viandantes de aquí para allá). Sin embargo, estuvimos cerca por amigos y empresas comunes: participó en la heroica empresa de sacar adelante 'El Jurista' (una de las primeras revistas serias de nuestra facultad) y también conformó uno de los primeros grupos -dinosaurios les llamábamos- que intentó hacer de nuestra facultad una verdadera universidad. Rosendo se llama y es el único tributarista honesto y leído que conozco.

Rosendo me prestó hace unas semanas un libro interesante sobre el día a día de la Segunda Guerra Mundial** y sobre cómo ese conflicto desató un duelo mental -acaso más poderoso y con decisivas consecuencias- entre los líderes de las potencias mundiales envueltos en la guerra: Churchill, Roosevelt, Hitler y Stalin. Como casi nunca antes el mundo fue un inmenso tablero de ajedrez y estos 4 personajes entablaron una feroz partida donde se jugaron el todo por el todo.

La pregunta es: ¿devolveré el libro prestado?

* No aconsejo la adolescente técnica de prestar libros a la chica que nos gusta, generalmente nunca los leerá y terminarán arrumados con la ropa sucia y los periódicos viejos.

** BERTHON, Simon y POTTS, Joanna (2007): Amos de la Guerra. 1939-1945. El Corazón del Conflicto. Bogotá, Ediciones Destino S.A. 487 páginas.

Las Tumbas de los Otros


Cuando visité la tumba del poeta Javier Heraud dije que una de las cosas que más me llamó la atención fue el descuido del camposanto donde se encontraba.

No es que esperara un Pere-Lachaise ni mucho menos (por algo es el cementerio antiguo –y abandonado- de Puerto Maldonado) pero me encontré con más de una sorpresa.

El panteón –creo haberlo dicho también- es un enorme canchón cubierto por maleza y vegetación, lleno de animalejos rastreros (lagartijas o ratas, no tuve el valor de averiguarlo) con solo una pequeña trocha que te invita a seguir caminando para descubrir lo mal que lo pasan los muertos.

La mayoría de tumbas están enterradas al ras del suelo (nada de pabellones de concreto ni ataúdes de madera que restrinjan el contacto con la naturaleza). Los pocos sepulcros construidos que existen están violentados e ignoro si por acción de la inclemente selva que nada respeta o por el sacrilegio de irrespetuosos ladrones que buscan sabe Dios qué en ellas (lo cierto es que al verlos así, despanzurrados y abiertos al sol, los esqueletos parecieran que pugnan por escapar de su prisión de ladrillos y cemento).

Una sola cosa me hizo sonreir en aquel abandonado lugar. La tumba que ven abajo pertenece a alguien que murió en 1973 -el año en que nací- y cuando llegué a la mañana muy temprano y era el único visitante, tenía servido -aún caliente- el plato de comida favorito del difunto: arroz con frejoles y pescado frito. Aún no estaba terminado e imagino que el muerto esperaba que me fuera para poder acabarlo. De seguro no quería compartir.

Amor constante más allá de la muerte, que le dicen...

martes, 26 de febrero de 2008

Los Detectives Salvajes

Adlátere. Hacía años que no escuchaba esa palabra (cuando en la universidad, medio en juego, medio en serio, designábamos con esa palabreja a los inefables acompañantes que como autómatas nos seguían de un lado al otro).

Hacía bastante tiempo también que no leía una historia de detectives tan buena e ingeniosa como ésta.

El Enigma de París es la novela con la cual el argentino Pablo de Santis obtuvo el premio Planeta-Casamérica de Narrativa Iberoamericana del 2007. Ambientada en los inicios de la construcción de la Torre Eiffel parisina, en 1889, narra la historia y desventuras del círculo conocido como "Los Doce Detectives", agrupación de los mejores y más famosos detectives del mundo conocido y de sus pintorescos y originales adláteres (asistentes aprendices del oficio de la investigación del crimen). Reunidos en París con motivo de una exposición universal, tratan de exponer sus particulares concepciones de la naturaleza del crimen y sus autores, sin embargo, el propósito de la reunión es truncado cuando uno de los Doce es asesinado (Darbon, uno de los detectives de París), arrojado desde la torre Eiffel en construcción. A partir de allí se desarrolla una trama de intrigas y misterios, que nos llevan por pistas que parecen conducir a ningún lado.

Narrada por el adlátere Sigmundo Salvatrio, extraño asistente del detective argentino Renato Craig, El Enigma de París es una excelente novela de misterios e intrigas, escrita a la usanza de la vieja escuela, como hace mucho tiempo no leía.
Contadas veces un premio literario estuvo tan justificado.

jueves, 21 de febrero de 2008

Arte Poética

En verdad, en verdad hablando,
la poesía es un trabajo difícil
que se pierde o se gana
al compás de los años otoñales.

(Cuando uno es joven
y las flores que caen no se recogen
uno escribe y escribe entre las noches,
y a veces se llenan cientos y cientos
de cuartillas inservibles.
Uno puede alardear y decir
"yo escribo y no corrijo,
los poemas salen de mi mano
como la primavera que derrumbaron
los viejos cipreses de mi calle").
Pero conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
arcilla que se cuece entre las manos,
arcilla que moldean fuegos rápidos.

Y la poesía es
un relámpago maravilloso,
una lluvia de palabras silenciosas,
un bosque de latidos y esperanzas,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados.

Y la poesía es entonces,
el amor, la muerte,
la redención del hombre.

(Javier Heraud, Madrid, 1961-La Habana, 1962)

P.D. Uno de mis poema favorito de Javier Heraud.

miércoles, 20 de febrero de 2008

La Tumba del Poeta


Durante mi estadía en la ciudad de Puerto Maldonado quise saldar una antigua deuda que en los anteriores viajes no había podido cumplir.

Quise visitar la tumba del poeta Javier Heraud, joven promesa de la poesía peruana (el poeta joven por excelencia de este malhadado país), muerto a orillas del río Madre de Dios, el 15 de mayo de 1963, acribillado de 26 balazos disparados por policías ignorantes y enardecidos terratenientes que jugaban a la cacería de comunistas, mientras el poeta trataba de alcanzar la otra orilla del río para escapar en la espesura de la selva. Javier Heraud tenía 21 años y muchos sueños por cumplir.

Javier Heraud representa el compromiso con los ideales llevado hasta las últimas consecuencias. Egresado del colegio Markham, ingresa a la Facultad de Letras de la Universidad Católica en primer puesto, con 18 años publica su poemario “El Río” (1960) y comparte ese año con César Calvo el premio “poeta joven del Perú”. Después se matricula en San Marcos, viaja por Moscú, China, París y Madrid. Conoce Cuba y decide enrolarse en las guerrillas románticas del MIR. Regresa al Perú de incógnito y se traslada con otros compañeros de aventuras revolucionarias al departamento de Madre de Dios. Tienen unos cuantos fusiles viejos y son descubiertos por la policía y un grupo de gamonales que ven amenazados sus latifundios por la llegada de “los comunistas”. Se inicia una cruenta cacería y comienza el tiroteo, mientras los pocos guerrilleros tratan de huir cruzando el río. La canoa es pequeña y Javier Heraud demasiado alto. No había forma de esconderse. Una a una, las 26 balas explosivas –utilizadas para cazar venados- van llevándose la vida del joven poeta, mientras se agitan trapos blancos y los demás guerrilleros se rinden. Sus últimos momentos entre los mortales los pasa bamboleándose en una canoa, entre pájaros y árboles, como él mismo escribió en el poema “Yo no me rio de la muerte” ("Yo nunca me río de la muerte...Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles").

El día es tremendamente caluroso y comienzo mis pesquisas tratando de averiguar dónde queda el cementerio antiguo de Puerto Maldonado. Imagino que allí está enterrado el poeta, pues a pesar preguntar a los lugareños por él, nadie me sabe dar razón. A tientas llego al antiguo campo santo y lo primero que me sorprende es lo cerca que estaba de mi hotel y lo abandonado que se encuentra. Carece de rejas que vigilen su entrada y es una inmensa pampa sin cerco perimétrico alguno. Todo está cubierto de una espesa vegetación y la mayoría de sepulcros están al ras del suelo, en tierra y con solo una cruz que los identifica, como en una película de terror. A esta hora no hay nadie y camino espantando lagartijas y otros animalejos que cruzan por mis pies. Ha llovido en la noche y la tierra está blanda, removida y húmeda. Sigo internándome y cuando creo que me he equivocado de lugar y estoy por regresar, descubro el sepulcro del poeta. Está su nombre y la fecha de su muerte, nada más. Un techo de calaminas lo protege de la lluvia y una vela derretida recuerda alguna visita reciente. Me quedo 20 minutos contemplandolo mientras el sol y el calor siguen haciendo estragos. Miles de imágenes pasan por mi cabeza y me inunda una extraña emoción. Sigue pasando el tiempo y ya debo estar en el aeropuerto, sin embargo, me quedo aquí de pie, recordando y pensando, lleno de una inusual melancolía. No sé cómo irme de este lugar. Alguna extraña fuerza me retiene. Recito en voz baja mi poema favorito del poeta y me despido diciéndole: gracias. Me voy.


martes, 19 de febrero de 2008

Verde que te quiero Verde

Desde arriba, los alrededores de la ciudad de Puerto Maldonado parecen recubiertos por un gran manto verde. La selva se presenta en toda su extensión y majestuosidad y un gran río (la serpiente de oro, como la llamaba Ciro Alegría) la recorre siguendo extrañas formas sinuosas. Todo está cubierto de árboles y vegetación. Sin embargo, existen ya, por aquí y allá, grandes zonas deforestadas, como inmensos y feos parches en el rostro verde de la selva. La llegada del hombre y la civilización que le dicen.

Abajo ya es otra historia. Fuera del avión un agresivo vaho de aire caliente se mete en los pulmones y el bochorno toma forma de sudor a chorros. El mínimo esfuerzo es inconcebible e incluso quedarse inmóvil es un mal negocio. La ciudad y sus 35 ºC a la sombra nos dan la bienvenida. Y es que en Puerto Maldonado uno no suda, se derrite.

No es la primera vez que arribo a esta tropical ciudad y siempre lo he hecho por motivos laborales. Hace algunos años pasé incluso un mes trabajando aquí y en ese tiempo pude conocer el Lago Sandoval (perteneciente a la Reserva Nacional del Tambopata y donde –a pesar de las admoniciones de los lugareños- me bañé rodeado de nutrias y bufeos colorados) y admiré la vetusta majestuosidad del Fitzcarrald, enorme lancha varada en medio de la nada y cubierta de espesa vegetación, conservando intactos los recuerdos de la filmación del alemán Werner Herzog y el malgenio de Klaus Kinski.

Esta vez –felizmente- sólo es un viaje relámpago de 03 días y -antes que el calor empiece a sofocarme e imagine imposible escapar de este gran horno verde- ya estoy de vuelta.


jueves, 14 de febrero de 2008

Feliz Día de San Valen(marke)tín!!!!!!!!!


Desde siempre he detestado el 14 de febrero y también –casi siempre- me he sentido culpable por ello.

Las escasas mujeres que en algún momento me acompañaron siempre me reprochaban a viva voz lo que ellas catalogaban como falta de interés y desgano ante tan trascendental fecha. Inútilmente, trataba de convencerlas que era imposible catalogar un día para el amor, que todo era una estrategia publicitaria construida sútilmente con el único objeto de vender más, que San Valentín era un monigote inventado como Papá Noel o Santa Claus, que los pubs, discotecas y hoteles estarían repletos y los precios por las nubes. Nada, todos los esfuerzos eran en vano. Al final el resultado era siempre el mismo: quedaba como un insensato insensible, con el romanticismo de una tabla de madera apolillada y con mi –escasa- reputación por los suelos.

Sin embargo, confieso que algunas veces claudiqué y me dejé arrastrar por la parafernalia que rodea esta fecha: flores, chocolates, cenas y poemas, nada era suficiente para celebrar el día donde el amor tomaba la forma de restaurantes, grandes almacenes, cines y hoteles.

Siempre detesté el día de San Valentín y siempre también me sentí culpable por ello.
Por eso –y en defensa de mi honor y la escasa reputación que me queda- les regalo un poema de Luchito Hernández* y Feliz Día de San Valen(marke)tín!!!!!!!!!!!!!!


1 Chanson d’amour

Perdóname el no haber
Muerto de Amor
Por ti. Es imperdonable.

Perdóname que mi Amor
No te ayude.

Perdóname que mi Amor
No te importe



* HERNANDEZ, Luis (2007): La Soñada Coherencia. Lima, Editora Mesa Redonda, primera edición, 1000 ejemplares. 252 páginas.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Quiero que pase este día....


Existen libros de poesía fundamentales. Lástima que no se pueda decir lo mismo de los poetas.
De lo publicado en poesía, generalmente todo es descartable. Son muy pocos los libros que pasan la criba del tiempo y son perdurables, imprescindibles.
En el Hocico de la Niebla* de Jorge Pimentel es uno de ellos…



QUIERO QUE PASE ESTE DÍA
Quiero que pase este día.
Necesito los días arrasados, consumidos.
Y que esta banda desolada
tenga la mesura
y corrija en el aire el perdón
y traspase la náusea
sin dejar de poner la otra mejilla
legitimada por versos
que cosen el segmento
de untar el pan.
Así no sean las voces correctas.
Así no sea el pan el sacrificio.


VERANOS DE MI VIDA
Los veranos de mi vida están allí.
Taciturnos me observan desertor.
Los veranos de mi vida
abrieron una gran loseta.
Allí escondí el beso y la llaga.
.
.
* PIMENTEL, Jorge (2007): En el Hocico de la Niebla. Lima, Ediciones El Nocedal S.A.C, Primera Edición (1,000 ejemplares). 118 páginas.

domingo, 10 de febrero de 2008

Filosofía y Letras

Existen libros que pueblan nuestra biblioteca y que, pacientemente, esperan su oportunidad.

Mi biblioteca está plagada de ellos: adquiridos con la secreta intuición que tras sus páginas se esconden paraísos secretos e historias fascinantes, muchas veces nos decepcionan y los abandonamos prontamente, otras -las menos- nos deslumbran y hacen olvidar (por momentos y benditos que estos sean) las miserias de las cuales está hecha la vida cotidiana.

Filosofía y Letras la compré hace bastante tiempo en un remate de una vetusta tienda de revistas viejas en el centro de mi ciudad. Pertenece a la Colección Biblioteca Latinoamericana Contemporánea que tiempo atrás sacaba el diario Expreso y la Universidad Ricardo Palma. Creo que la colección la dirigía Iván Thays, aunque no podría afirmarlo con certeza. De su autor, el argentino Pablo de Santis, confieso que no sabía nada. Sin embargo, resultó ser una grata sorpresa, de esas que te salvan la semana, por más anodina que esta haya sido.

Relatada en primera persona por un desorientado joven (Esteban Miró), da cuenta de una extraña historia de intriga literaria y libresca, tributaria del viejo Borges. Existe un escritor -Homero Brocca- de cuya obra únicamente se conoce un cuento y sus infinitas versiones, sin embargo existen tres profesores (llamados Conde, Selva Granados y Novario) que se disputan el estudio y la obra de este fantasmal autor. A partir de allí se desencadena una historia de intrigas, misterios y asesinatos, teniendo como telón de fondo un vetusto y laberíntico edificio de la Facultad de Filosofía y Letras (cuya descripción ruinosa y oscura es de lo más logrado de la novela).

Filosofía y Letras, inmejorable título para una novela que cumple con su objetivo: entretenernos y hacernos olvidar -aun cuando sea por un breve paréntesis- las soledades y desencuentros que pueblan la cotidianidad de la vida diaria.

Mientras Escribo

Stephen King sigue siendo una mala palabra para la mayoría de mis amigos. Y eso es bueno.

Hace algunos años, estuvo a punto de morir a causa de un accidente automovilístico, del cual salió no muy bien librado y esa experiencia le llevó a escribir “Mientras Escribo”, una obra que va a caballo entre la autobiografía y las reflexiones, bastante lúcidas, por cierto, sobre el acto de enfrentarse a la pàgina en blanco.

Para todos aquellos que aún no lo han leído y para todos aquellos que sienten la tentación de empuñar la pluma podría ser un buen comienzo.

Políticos, beatos y tecnócratas favor abstenerse.

“El acto de escribir puede abordarse con nerviosismo, entusiasmo, esperanza y hasta con desesperación (cuando intuyes que no podrás poner por escrito todo lo que tienes en la cabeza y el corazón). Se puede encarar la página en blanco apretando los puños y entornando los ojos, con ganas de repartir ostias y poner nombres y apellidos, o porque quieres que se case contigo una chica, o por ganas de cambiar el mundo. Todo es lícito mientras no se tome a la ligera. Repito: no hay que abordar la página en blanco a la ligera.
No te pido que lo hagas con reverencia, ni sin sentido crítico. Tampoco pretendo que haya que ser políticamente correcto o dejar aparcado el humor (¡ojalá lo tengas!). No es ningún concurso de popularidad, ni las olimpiadas de la moral; tampoco es ninguna iglesia, pero joder, se trata de escribir, no de lavar el coche o ponerse rímel. Si eres capaz de tomártelo en serio, hablaremos. Si no puedes, o no quieres, cierra el libro y dedícate a otra cosa.
A lavar el coche, por ejemplo”

Stephen King, Mientras Escribo

Movimiento Perpetuo


La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo".
Augusto Monterroso

sábado, 9 de febrero de 2008

Changes (Bowie dixit)

…Y para no ponernos tan solemnes y tristes –ante una etapa de cambios- el soundtrack de estos días está lleno de David Bowie y ese memorable himno llamado “Changes”. ¿Bailas?
“I Said that time may change me / But I can’t trace time”

viernes, 8 de febrero de 2008

Changes

Hay ciclos que comienzan y otros que acaban.
El miedo siempre está, latente, agazapado, aguardando su oportunidad, tenaz, pacientemente.
El porvenir se presenta confuso y demasiado lejano.
Todo lo que creíamos sólido se desvanece en el aire, esfumándose como arena entre los dedos.
Desvalidos, buscamos refugio y pocas veces lo hallamos. La esperanza es una palabra prohibida.
Sin embargo, aún debemos caminar, recorriendo nuestro sendero a tientas con la incertidumbre del futuro como única guía.
Estas son las razones de mi ausencia.

Buenas noches, amigos y enemigos.