Mostrando las entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de marzo de 2010

El cumpleaños del Puñal

Hubo un tiempo lejano donde los cumpleaños de la horda eran imperdibles.

No importaba dónde uno se encontraba ni cuál era su estado de ánimo, si alguien del grupo (en nuestro caso "Valium"*, un hatajo de desadaptados que solían "vindicar la cotidianidad del absurdo") cumplía un año más, así fuera lunes, todos nos reuníamos sin convocatoria previa y con varias botellas bajo el brazo para celebrar al cumpleañero, entre chanzas, abrazos y música a todo volumen. Luego, pasada la resaca, volvíamos cada uno a nuestros asuntos –y, eventualmente, a nuestras mujeres- hasta el próximo onomástico que prometía ser más desastroso que el anterior.

De esa época hasta ahora mucha agua – y años- han corrido bajo el puente y la vida se volvió más complicada, responsable y aburrida.

Hoy cumple años mi entrañable amigo Puñalón, miembro nato de aquella pandilla de sobrevivientes de la Lima de los '90, donde tomábamos por asalto cualquier bar de mala muerte para beber, conversar de literatura, quejarnos de las mujeres que nunca nos daban bola y seguir bebiendo (aun me acuerdo de aquella memorable noche en el "Árabe Pub" de la Av. Perú donde, junto a Dolores Delirio, nos emborrachamos y pogueamos hasta que el sol nos obligó a la retirada). Hoy cumple años Puñalón y me temo que no habrá más resacas demoledoras ni música estridente espantando a los vecinos (el hombre espera su primera hija, leyendo despatarrado y acumulando colesterol), sin embargo, el cariño y la amistad siguen intactos, esperando agazapados cualquier excusa para volver a reunirnos y bebernos de golpe todas las distancias.

Desde el ombligo del mundo, un abrazo al puñal, no por los tiempos que fueron, sino por los que aun tienen que venir.

* Valium fue nuestro nombre de batalla, antes que un grupo de pituquitas aguantadas lo usaran para su -esperpéntico- grupo de rock limeño.

martes, 14 de abril de 2009

FELDENE 40 mg

Había planeado cuidadosamente cómo embriagarme en mi fiesta de cumpleaños. Las botellas estaban delicadamente ordenadas por tamaños, colores y sustancias. El hielo y los entremeses sólo eran un pretexto para dar cuenta -mas temprano que tarde- de aquellos líquidos virtuosos.
Iba recibir mis 36 años como si aún estuviera en la universidad y los días previos y posteriores al 12 de abril eran una confusa niebla que se difuminaba entre los efluvios alcohólicos míos y de mis compinches de siempre. La semana pasada nunca sería más “tranca”.

Sin embargo, al amanecer del viernes santo -10 de abril- se insinuó la catástrofe. Un ligero dolor en el pie izquierdo anunciaba que la maldita gota (‘enfermedad de mierda’ la llamo cariñosamente) tenía reservado para mi cumpleaños planes distintos a los ya hechos. Quise restarle importancia a los molestos hincones que daban cuenta de mi maltrecho pie -no sé porqué pero me va bien eso de ignorar el dolor, no lo aguanto como valiente, simplemente lo ignoro, está ahí, pero que se joda, no le hago caso y a otra cosa mariposa-. Molesta de seguro por mi desprecio, a la noche de ese día, mi amante gotosa, esa que se encarga de depositar pacientemente en mis articulaciones del pie uratos en forma de navajas de afeitar, me declaró la guerra. No podía caminar y si lo intentaba millones de agujas me recordaban que Descartes ("pienso, luego existo") era un cabrón que nunca había tenido dolor de muelas o ataques de gota.
.
Derrotado y contrito, acudo al telefóno y como quien ordena una pizza requiero de una farmacia mi droga favorita en estos tiempos: Feldene 40 mg, inyectable; una solución acuosa y amarilla que me reinvindica frente al demonio de las mil uñas. Veo a la portadora del cóctel milagroso con desconfianza, parece que nunca ha ejercido de técnica en enfermería. Me pregunta si alguna vez ya me he puesto esa inyección y respondo afirmativamente mientras quiero salir corriendo despavorido, no vaya a ser que media aguja se quede clavada en mi nalga y aparte de no poder caminar no podré sentarme. Aguanto estoico la arremetida y siento el tibio líquido que baja por mi pierna izquierda, aliviando mi dolor. En mi imaginación miles de guerreros amarillos desalojan a aquellos diablitos punzantes que vienen a joderme la existencia. El problema es que nunca me gustaron las agujas y son tres las dosis -una diaria- que debo recibir para ganar la batalla.
.
El sábado 11 -el gran día programado- cancelo todos mis planes y digo a mis escasos amigos que para otro día será. Contra el pronóstico médico, abro una botella de whisky, me sirvo una ración generosa con hielo, enciendo mi Ipod en sesión aletoria (algo bueno debe haber en esos 80 gb de música) y me pongo a repasar mi vida en technicolor. De pronto, mis reflexiones se ven interrumpidas por mis dos hijas: la mayor me entrega como regalo un dibujo en tercera dimensión donde se me ve con una torta en la cara y la menor me reclama con sonrisas desdentadas desde su silla mecedora. Mi mujer y mi mamá se unen al grupo y comenzamos a conversar de todo y nada. Las horas van transcurriendo y la botella se va vaciando. El reloj ya anunció las doce y el dolor va desapareciendo o camuflándose entre los vasos de whisky. Besos, abrazos y parabienes de todas las mujeres que pueblan mi vida.
No me imagino un mejor cumpleaños...

viernes, 11 de abril de 2008

Happy Birthday To Me!!!!!!


Mañana es mi cumpleaños.
Cumplo 35 y debiera estar muy contento o muy triste, depende del cristal con el que lo mire.
Hago un alto en el camino y miro hacia atrás, lo hecho no es mucho pero tampoco una miseria. Diviso el horizonte y aún hay mucho más por hacer, a veces me siento optimista e imagino planes y diseño futuros felices; otras, me siento muy cansado y me quedo descansando más de la cuenta.
He vivido miles de vidas y agradezco a mis queridos libros por eso. He bailado solo y tocado en miles de conciertos gracias a mis viejos discos.
He hecho daño a personas que quiero sin quererlo y he sido perdonado y otras veces no.
Mi bocota me ha metido en más de un problema y otras veces me ha librado de ellos.
He sido inmensamente feliz por instantes y muy desgraciado días enteros.
Tengo amigos de hace muchos años con los cuales canto cuando estoy muy borracho.
He amado y me han amado.
Creo que, en el balance final, soy afortunado.

Feliz cumpleaños, cascarrabias!!!!!

sábado, 8 de marzo de 2008

Cumpleaños Lejano


El día de ayer cumplió años un querido amigo.

Recuerdo que en la universidad aguardábamos impacientes los cumpleaños de la mancha (con él empezábamos el año) para guarecernos en la amistad, nuestra música preferida y abundantes botellas de cerveza. Era el justo pretexto para emborracharnos y celebrar todos juntos un año más de andanzas, estudios y risas.

El tiempo pasó, terminamos la universidad y nuestro grupo fue desintegrándose por causas naturales. Algunos viajaron a prolongar en Miami o New York el sueño de estar en Lima, otros se casaron y dejaron crecer un poco más de la cuenta la barriga. Yo me vine a instalar en el Cusco, buscando una Paz de la que estoy orgulloso y que ahora tiene 6 años. El continuó estudiando tercamente el alemán (lengua endiablada a decir de Vargas Llosa) y consiguió, al fin, lo que siempre anheló: estudiar en Europa. En fin, a todos nosotros los años nos cambiaron un poco.

Desde esta Hoguera un fuerte abrazo a D., que la cerveza nunca se acabe y que Dios confunda a nuestros enemigos!!!!!!!!

miércoles, 4 de julio de 2007

Sweet Thirties

A medida que pasa el tiempo, cumplir años es un oficio complicado.

Atrás quedan las ilusiones de la infancia, cuando los payasos, los regalos y la fiesta con gorritos eran un motivo justificado de espera anual, atrás también las interminables borracheras de la adolescencia, cuando el happy birthday to you era el magnífico pretexto para embriagarnos con los amigos. Alejadas ya las celebraciones de los veintitantos, cuando la juventud era aún un territorio inexplorado y la madurez una mala palabra.

Conforme los años pasan, las ganas de celebrar un calendario más se van transformando en una cosa distinta de todo lo anterior. Pareciera que uno tiene que esforzarse más en encontrar justificaciones para ser feliz ese día y la depresión está a la vuelta de la esquina, agazapada y lista para lanzarse al cuello al menor descuido melancólico. Nada es ya como lo conocíamos.

Hoy -o mañana, depende del reloj con que lo mires- alguien muy querido cumple treintitrés. Entonces le prometí unas palabras como buen augurio, para subirle el ánimo que andaba bajetón, para decirle que la quiero mucho (aunque no me crea), pero ya ven, estoy escribiendo esto, y es que las cosas muy pocas veces salen como nosotros queremos.

Como sea, le prometí un regalo y se lo dejo. Es el poema "Happy Birhtday" de Mario Benedetti y espero le guste...

¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo
ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?
¿cómo serán los demás sin este servidor?
¿o existirán tal como yo existo
sin los demás que se me fueron?
sin embargo
¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia
y otros una nube en los ojos
y otros la mano de mi brazo?
¿cómo seremos todos sin nosotros?
¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor
qué aroma
tendrá el ben(mal)dito mundo?
¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del
silencio?
¿vanguardia del olvido?
¿qué será del amor y el sol de las once
y el crepúsculo triste sin causa valedera?
¿o acaso estas preguntas son las mismas
cada vez que alguien llega a los sesenta?

ya sabemos cómo es sin las respuestas
mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?