Mostrando las entradas con la etiqueta Bruno. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Bruno. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de julio de 2007

Campo de' Fiori



El jueves 19 de febrero de 1600, luego que fuera condenado por el papa Clemente VIII (dijo de él que era un "hereje impenitente, pertinaz, obstinado") Giordano Bruno -desnudo, atado a un palo y amordazado- fue conducido por sus captores -sarta de curas ignorantes- al Campo de' Fiori, en Roma, donde sería quemado vivo, en cumplimiento de una sentencia fruto de un proceso secular ridículo.

El vulgo y los ensotanados llenaban la plaza. El olor próximo a carne quemada los excitaba y enardecía como a las bestias salvajes. Maldecían el nombre del hereje y vitoreaban al verdugo que apiñaba los leños y ramas al pie del condenado. Algunos otros ignorantes oraban en silencio por el alma del infeliz que sufriría tremendo tormento.

El verdugo encendió el fuego y poco a poco el rostro del condenado fue contrayéndose en un rictus de dolor. Sin embargo, y mientras las llamas y el humo ascendían poco a poco, Giordano Bruno tuvo el suficiente coraje -en esos momentos cruciales, definitivos, donde otros muchos hubieran abdicado de sus ideas- como para apartar el rostro ante un crucifijo que uno de sus miserables captores le imponía, como invitándolo a aceptar -por fin- la condena que por sus ideas estaba recibiendo.

Cuando todo pasó, el cuerpo del hereje yacía deformado por el fuego, y sin embargo, en una hermosa paradoja, las ideas que se intentaban desterrar con su muerte, desde ese momento, alcanzaron la inmortalidad.

La iglesia de Roma y de la Inquisición, consumado el crimen, colocó después el siguiente aviso en la plaza:

"Aviso de Roma(19 de febrero de 1600)
El jueves por la mañana en Campo di Fiore fue quemado vivo aquel infame fraile dominico de Nola, de quien se escribió en los antecedentes: herético obstinadísimo, y habiéndose formado a su capricho varios dogmas contra nuestra fe, y en particular contra la SS. Virgen y los Santos, quiso obstinadamente morir en ellos el infame; y decía que moría mártir y de buena gana, y que su alma ascendería con aquel humo al paraíso. Pero ahora Él se entera si decía la verdad."


lunes, 18 de junio de 2007

BRUNO DIXIT:




"Aquel que desea filosofar, en primer lugar debe dudar de todas las cosas. No debe adoptar ninguna postura en un debate hasta que no haya escuchado a las distintas opiniones, examinado y comparado las razones en pro y en contra. Nunca debe dictaminar o adoptar una posición basándose en lo que ha oído, en la opinión de la mayoría, o la edad, méritos o prestigio del orador en cuestión, sino que debe proceder de acuerdo con la convicción derivada de una doctrina orgánica que se adhiera a cosas reales, y a una verdad que pueda ser comprendida mediante la luz de la razón".

martes, 5 de junio de 2007

El Hereje Impenitente (I)


El gran inquisidor del Vaticano, el cardenal Santoro di Santa Severina, leyó el papel con ceño fruncido y gran circunspección. Los cargos que sustentaban la acusación de herejía sumaban ocho, entre los cuales estaba la afirmación que la transustanciación del pan en carne y el vino en sangre era falsa, así como la creencia que nadie podía nacer de una virgen y la convicción que vivimos en un mundo infinito dentro del cual existen innumerables mundos en los que criaturas como nosotros podían rendir culto a su propio Dios.
Giordano Bruno era una sombra. Tras 8 años encerrado en las mazmorras de la inquisición vaticana, y sometido a toda clase de torturas físicas y sicológicas, era un milagro que siguiera en pie. Sin embargo, al oír la acusación y la sentencia a muerte entre las llamas y preguntado si tenía que decir algo al respecto, su ronca voz escupió con gran indignación: “Maiori forsan cum timore sententiam in me fertis quam ego accipiam…”(El miedo que sienten al imponerme esta sentencia es mayor al que siento yo al aceptarla)… La sala hizo silencio y los cardenales presentes callaron como la iglesia a la cual representaban. Era el 8 de febrero del año 1600 y a Bruno le quedaban menos de 11 días de vida.