jueves, 18 de abril de 2013

Close to me (The Cure en Lima, 17 de abril de 2013)


Es difícil acercarse a las leyendas. 

Cuando uno se enfrenta por fin a ellas, basta muy poco -un pequeño error, algún disfuerzo involuntario- para que la magia acabe y el encantamiento tan religiosamente cultivado por años -y hasta décadas- se desvanezca y lo que se rompió ya jamás vuelva a unirse.

Sin embargo, nada de eso ocurrió ayer miércoles en el Estadio Nacional de Lima. Las casi cuarenta mil personas que asistimos en disciplinada procesión nos encontramos cara a cara con la leyenda de Mr. Robert Smith y el grupo sobre el cual se asienta gran parte del soundtrack de nuestra vida y ésta salió indemne. Fortalecida. Revitalizada. Única. Ya por siempre leyenda. 

Y es que The Cure, hecho a semejanza de Robert Smith y forjado en un altar oscuro repleto de guitarras melancólicas y depresivas pero a la vez -tremenda paradoja- alegre y vital, fue siempre un referente musical para aquellos que durante las décadas de los '80 y 90' transitamos por los difíciles senderos de la adolescencia y juventud. Ahora ya maduros -cuando nos pagamos nuestros propios vicios pero hay cada vez menos cuerpo para gozarlos- siempre es una buena noticia comprobar que los sueños -repletos de música- están, por algunos momentos, al alcance de la mano.

El concierto empezó minutos antes de las nueve de la noche. Las luces se apagaron y mientras la gente seguía llegando al Estadio Nacional -que demoró en llenarse producto de nuestra nacional impuntualidad- Robert Smith y compañía se apoderaron de un escenario austero y comenzó el viaje que nos llevaría treinta años atrás, cuando éramos felices e indocumentados.

Las canciones se sucedían una y tras otra y Mr. Smith demostró que lo suyo es el rock como una forma -coherente- de vida, sin ningún aditamento innecesario ni tampoco ninguna concesión sensiblera (no hubo ningún "te amo Lima" ni tampoco sonrisas envueltas en una bandera rojiblanca); apenas, entre canción y canción, unos tímidos "gracias" daban cuenta de la entrega de uno de los más importantes frontman de la historia del rock. Durante las tres horas y treintitrés minutos que duró el concierto, The Cure tocó 41 canciones que no dejaron indeferente a nadie y satisfizo a todos los gustos, desde aquellos que fueron al concierto únicamente con un "Greatest Hits" bajo el brazo, hasta aquellos devotos seguidores -nosotros- que   solemos escuchar -una y otra vez- los eternos discos de una de nuestras bandas favoritas.

The Cure puso a prueba la resistencia de sus fanáticos y si bien es cierto gran parte del público -otra desgracia nacional- se mostraba apático y desinteresado cuando el set más denso y duro (pero también el más pulcro y profesional) de la música de los ingleses se desarrollaba -el cual, fácil, duró más de una hora- había un sector minoritario que en silencio respetuoso apreciaba el oscuro engranaje que producía tan singulares melodías.

Siempre será una magnífica noticia descubrir que todo aquello que se dice alrededor de una leyenda es rotundamente cierto. Los que ayer acompañamos a The Cure podemos dar fe de ello.

PD: Honor y gloria al herbario cusqueño que permitió sobradamente que Danny, Gonzalo y yo siguiéramos a la Cura en su viaje hasta la estación final.     



SETLIST
1. Open
2. High
3. The End of the World
4. Lovesong
5. Push
6. In Between Days
7. Just Like Heaven
8. From the Edge of the Deep Green Sea
9. Pictures of You
10. Lullaby
11. Fascination Street
12. Sleep When I’m Dead
13. Play for Today
14. A Forest
15. Bananafishbones
16. The Walk
17. Mint Car
18. Friday I’m in Love
19. Doing the Unstuck
20. Trust
21. Want
22. The Hungry Ghost
23. Wrong Number
24. One Hundred Years
25. End
Encore:
26. The Kiss
27. If Only Tonight We Could Sleep
28. Fight
Encore 2:
29. Plainsong
30. Prayers for Rain
31. Disintegration
Encore 3:
32. Dressing Up
33. The Lovecats
34. The Caterpillar
35. Close to Me
36. Hot Hot Hot!!!
37. Let’s Go to Bed
38. Why Can’t I Be You?
39. Boys Don’t Cry
40. 10:15 Saturday Night
41. Killing an Arab

       






sábado, 6 de abril de 2013

¿BAILAMOS? (New Order en Lima, 05 de abril de 2013)



Debo confesar que nunca fui un adicto a la música de New Order. No la pedía en las fiestas de la universidad y tampoco la bailaba frenético en las discotecas cuando los tragos y los puchos ya habían hecho su trabajo y cualquier excusa era buena para dejarse el alma en la pista de baile. Tampoco eran una  presencia sempiterna entre mis discos, y sin embargo, siempre consideré a Joy Division y a Ian Curtis como pilares fundamentales de la evolución que el rock sufrió después de la explosión punk.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, el de ayer fue un concierto excepcional. El grupo de Manchester cumplió con creces las expectativas que miles nos habíamos formado y en poco más de una hora y media hizo un repaso de más de 35 años de historia musical. Gracias a la maravilla de la música (y en especial de la música en vivo) fuimos transportados, en un viaje electrónico, a los inicios del post punk y la era industrial en el rock. No importó mucho que Peter Hook (el bajista original y quien se negó a participar de la reunión de la banda) no estuviera presente, igual se tenía a Sumner en la guitarra y a Stephen Morris en la batería (mención aparte para Morris, quizás uno de los mejores bateristas de los '80).

Estuvimos adelante en el concierto (gracias a que, por unos momentos con Danny, nos convertimos en parte del equipo de producción) y mientras llegábamos al Estadio Monumental, en medio del tránsito infernal de Lima, nuestro taxi se atascó con el minibus que llevaba a la banda al concierto. Por la ventana vimos a una asustada Gilian Gilbert preguntándose seguramente qué catástrofe nacional estaba originando tremendo embotellamiento.

Bailamos, saltamos y coreamos sus canciones. Fue una inmejorable oportunidad de reconciliarme con New Order y con  la música que ellos representan. Desde ahora, cuando esté medio borracho en una discoteca, jamás me perderé una de sus canciones.

Forever Joy Division. Forever New Order.


SETLIST:

Elegia
Crystal
Regret
I'll stay with you
Ceremony
Age of consent
Isolation (Joy Division)
Your silent face
Waiting for te sirens's call
Krafty
Bizarre love triangle
586
True Faith
The perfect kiss
Blue monday
Temptation

ENCORE:
Atmosphere (Joy Division)
Transmission (Joy Division)
Love will tear us apart (Joy Division)



viernes, 1 de febrero de 2013

El abogado que valía la pena




Soy abogado. Es la profesión que elegí para ganarme la vida y me declaro -siempre-culpable de ello. Sin embargo, soy absolutamente inocente de mis colegas, de esos -lamentablemente- muchos encorbatados (as) que pululan por nuestras ciudades (en realidad, por cualquiera, pero en la nuestra mucho más) sin haber leído nunca algún libro que no fueran sus aburridos tratados de derecho y sus insufribles códigos procedimentales. De esa manada de borregos iletrados que pululan por la vida recitando de memoria sus códigos civiles (o penales, o de lo que fuera, que más da), creyendo -ingenuamente- que la vida puede estar comprimida en unos cuantos artículos y capítulos.  De esos (as) hay que alejarse como de la peste, sin más.

 Sin embargo, hoy no quiero hablar de ellos. No valdría la pena. No. Hoy quiero hablar de un extraño -y feliz- descubrimiento. No todo es canícula y sopor en este aletargado verano limeño. A veces un libro te puede reconciliar con la vida y con tu profesión. O con ambas. Se trata del alemán Ferdinand Von Schirach. Abogado. Criminalista. Y escritor.

 
Encuentro su segundo libro "Culpa" (Salamandra, 2012) en el escritorio de Gustavo (otro abogado). Lo ojeo, intrigado. Encuentro un epígrafe de Aristóteles ("Las cosas son como son") y no necesité nada más. Hay amor a primera vista. Lo busco en librerías y cuesta encontrarlo. En Crisol me asaltan con sesenta soles pero los pago gustoso. Me voy a Cerro Azul y a las seis de la mañana frente al mar (muriéndome de frío, dicho sea de paso) lo leo de un tirón. Tremendo libro. Tremendo abogado. Tremendo Escritor.

Después me entero de algunas cosas. Que Ferdinand Von Schirach nació en Munich, en 1964. Que estudió Derecho en Bonn. Que su abuelo fue Baldur Von Schirach, descendiente una rancia aristocracia prusiana y nazi convicto y confeso, condenado a prisión en Nuremberg. Que su primer libro "Crímenes" (Salamandra, 2011) fue bestseller en Alemania durante un año y ha sido traducido a más de treinta idiomas. Que no le gusta dar entrevistas y menos hablar de su abuelo nazi. Que no está en Wikipedia. Que en un relato suyo, para resolver el asesinato, el comisario aconseja seguir el dinero o el esperma. Que dice cuando le preguntan por sus libros: "todo el mundo tiene un lado oscuro y otro luminoso".

Baldur Von Schirach, abuelo de escritor, con las juventudes hitlerianas

Tanto "Crímenes" como "Culpa" son recopilaciones -ensalzadas y revueltas por la magia de la literatura, hay que decirlo- de los más de setecientos casos verdaderos que Von Schirach ha patrocinado como abogado criminalista. Son pequeños relatos escritos con una prosa austera y sobria. Imparcial. No se juzga. No se absuelve o se condena. Simplemente se exponen los hechos. Y también las sensaciones. Los seres humanos son diseccionados en toda su miseria (y también en todo su esplendor) en estas pequeñas historias. He aquí un abogado que realmente vale la pena.


"Yo cuento las historias se asesinos, traficantes de drogas, atracadores de banco y prostitutas. Todos tienen su historia y no son muy distintos de nosotros. Nos pasamos la vida danzando sobre una fina capa de hielo; debajo hace frío, y nos espera una muerte rápida. El hielo no soporta el peso de algunas personas, que se hunden. Ése es el momento que me interesa. Si tenemos suerte, no ocurre nada y seguimos danzando. Si tenemos suerte" (Crímenes, prólogo)

lunes, 28 de enero de 2013

El poeta que amaba la vida

Antonio Cisneros en la caricatura de Carlín

Gustavo insistió que fuera. No quería hacerlo. El centro de Lima -en especial en verano- es algo que suelo evitar si puedo hacerlo. Sin embargo, cuando mencionó una exposición sobre Antonio Cisneros no tuve argumentos para resistirme. Uno de nuestros mayores poetas. Aquel que conocí -por sus libros- desde la universidad. Acepté y trepé en un taxi. Cuando salí, con el corazón hecho un nudo, el calor y el endemoniado tráfico ya no importaban.



La exposición se llama "El poeta que amaba la vida" y está organizada por la hija del poeta, Soledad Cisneros. Se exhibe en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería. Es una recopilación de fotos, textos y poemas de y sobre Antonio Cisneros. De sus objetos personales, los juguetes que coleccionaba, sus agendas donde anotaba algunas ideas dispersas que luego se convertirían -seguramente- en poemas o crónicas.




  Como todo en el mundo de la poesía, en la exposición cada uno debe de encontrar su particular sintonía con las imágenes que pueblan los textos, con la sincopada armonía de las palabras elegidas. Antonio Cisneros fue, sin duda alguna, uno de los mayores artesanos de la palabra escrita en la larga tradición de poetas que tiene el Perú. Su partida fue dolorosa, pero aun nos quedan sus libros. Visitarlos y leerlos de vez en cuando es, sin duda alguna, uno de los mayores homenajes que podemos hacerle.



Imágenes de los artículos personales del poeta

La exposición me alegro el día.
Estuve inusitadamente contento mientras de regreso paseaba por Quilca buscando algunos libros del poeta que me faltaban. No encontré todos los que buscaba, pero aun así la sonrisa boba no se me borraba del rostro.




Después, almorzando en el Cordano -insuperables los tallarines verdes con bistec apanado-, creo que no le agradecí suficientemente a Gustavo que haya insistido en que fuera. Gracias maestro, te debo una. El sábado nos la cobramos.


domingo, 27 de enero de 2013

Antes o después


De un modo o de otro, algunos amigos -conocidos y desconocidos- me han hecho caer en cuenta que esta pequeña bitácora ha estado desatendida y olvidada ya por mucho tiempo.

Y es que cuando uno quiere, puede encontrar excusas para (casi) todo. El trabajo, el tiempo, los estudios, o, más sinceramente, el puro y sencillo desgano. El miedo a acercarse (de nuevo) a la hoja en blanco y no saber qué esperar, a qué nuevos demonios enfrentarse. Esa extraña sensación de alteridad, de ser otro mientras las palabras, ideas y sensaciones van fluyendo, adquiriendo forma de la nada. Es un placer extraño. Mezcla de goce y dolor.

El tiempo (sobretodo en la época que corre) pareciera que transcurre más de prisa. Ahora ya (casi) nadie escribe en blogs. Sepultado por las inmediatez de las demás redes sociales (Facebook, Twitter), el discurso (más o menos) pensado y articulado ha dejado de tener algún interés. No existe demanda, por lo tanto la oferta ha expirado.

Decía el viejo Borges que es de caballeros siempre luchar por causas perdidas. Yo no soy caballero ni mucho menos (carezco de talento y voluntad para serlo), pero a Borges hay que creerle, así que emprenderé mi personal cruzada. Imagino que estará condenada al fracaso, será inútil. O quizás no.

Entonces, y a contracorriente de la coyuntura, vuelvo por estos lares (cibernéticos). Ahora escribiré por puro gusto, para mí. Para mí y las tres o cuatro personas que alguna vez me lo pidieron.

Ahí vamos.

viernes, 10 de agosto de 2012

El fin de los Blogs

Algo de eso pensaba. Quise ponerlo en blanco y negro pero me asaltó una tremenda pereza.

El chileno Alberto Fuguet lo hizo por mí.

Acá lo dejo:


Requiem por los blogs

Mientras todos hablan de Google+ o de la tremenda importancia que tiene Tumblr, mientras un amigo me dice que lo único que le interesa es transmitir mensajes y emociones a través de las fotos que toma en su iPhone y que comparte via www.instragram sus fotos procesadas (“la peor foto te queda cool y para qué escribir si puedo transmitir lo que siento en imágenes”), pienso en qué pasó con los blogs.

¿A dónde se fueron?

¿Qué pasó?

Toda esa energía, esas palabras, esa poesía digital, esas confesiones de tres-de-la-mañana, a donde se fue.

Por qué la palabra bloggero suena tan pasada de moda como un lambada.

Increíble: uno de los grandes inventos del siglo 21 duro media década.

Yo una vez sostuve, y lo puse por escrito, que el escritor suicida colombiano Andrés Caicedo era el primer blogger pues, a mediados de los 70s, escribía sus pensamientos y sensaciones emos y los enviaba a desconocidos por toda América para sentirse menos solo y compartirlos.

Hoy la gente twitea cosas como “Sólo otra vez”

“Q buen delivery de sushi hay en Nuñoa!”

“Grande, Alexis”,

“Buen asado con Natalia: ahora siesta”

y  el clásico “Odio los fomingos”.

No quiero atacar twitter.

No voy a atacar twitter.

Entre otras cosas porque, al parecer, ganó.

Y es cierto que sirve para publicitar desde un evento a que te quebraste una muela a que odiaste tal película o que estás gozando viendo a los Denver.

Leo a Axel Christensen y algo me queda más claro:

Para cada red, un contenido. Si Twitter es para hacerse escuchar y Facebook para comunicarse…Luego resume lo que quería yo resumir pero, por ser 1.5, no he sido capaz:
Al contrario de Twitter, donde lo que importa es hacerse escuchar, y de Facebook, para mantener amistades y relaciones, en Google+ el contenido que reina es sin duda el visual.

OK, welcome a la era de la imagen.

Si es que ya no lo sabíamos.

Yo, al menos, debería estar contento.

A mi me gusta filmar pero –de nuevo- esto de ser “tan siglo 20” te pesa.

Me gustan las palabras, las frases, los pensamientos.

Twitter es como un  e-mail corto público; las aplicaciones visuales son eso: enviar la foto de un cine viejo en provincia y captar que aquel que tomó esa foto está o deprimido o le gustan las ruinas o…  lo visual se presta aún más para la (mala) interpretación, pero bueno, no voy a combatir el futuro (perdón, el presente) y yo ahora quiero tener una cuenta instragr.am, pero volvamos a los blogs.

¿En qué momento se jodieron los bloggeros?

¿Quedan?

¿No son acaso ahora reporteros o columnistas-estrellas digitales?

En qué momento murió el blog tal y cual lo conocemos.

Me dicen que cuando nació twitter.

Buena teoría.

Quedan blogs, es cierto, pero pocos en actividad y casi ninguno está generando contenido mundial o nacional.

La cosa, me explican, es más o menos así:

Aquellos que querían expresarse, o provocar debates, o simplemente constatar que seguían escuchando a The Smiths en un día nublado, se pasaron a twitter.

Otros, se suicidaron.

Los más pro transformaron su blog es un página o, mejor, en un portal. Blog mediáticos de un reportero o columnista sagaz fueron cooptados por verdaderos medios de comunicación digitales. Un blog para chicas se transforma en un imperio llamada Zancada o un blog para geeks empieza a agarrar fuerza como FayerWayer. Los blogs de música y cine mutaron en sitios o revistas electrónicas.

El chico brillante de región fue contrato por medios consolidados o, más bien, por nuevos medios y tiene la suerte que no necesita inmigrar a la gran ciudad.

Me cuesta encontrar un blog anónimo, realizado en solitario, sin apoyo de otros o auspicios, que tenga importancia. En Estados Unidos, los grandes bloggers se asociaron a mega-blogs que en el fondo son revistas y, por cierto, usan twitter como el arma para que ingresen a leerlos.

Otros se asqueron de blogspot y optaron por su propia página de nombre excéntrico o indisputablemte personal (www.juanperez.com) pero de a poco se aburrieron que igual era lento (“odio wordpress”) o que tenían que pagar por estar en un servidor.

Esto que postear fuera lento es, al parecer, un tema.

Temazo.

El tema: la caída del blog se debe a que, en promedio, la operación de subir un post de manera atractiva y mulitimediática podía durar unos diez a doce minutos.

Todos quieren que sea fácil, rápido, ahora.

De ahí el triunfo del twitter.

Carrie Fisher, la Princesa Leia, se adelantó veinte años cuando, intoxicada por cocaína y ansiedad, escribió que para ella la gratificación instantánea se demoraba demasiado.

Mal.

O bien: es cosa de ver un partido via twitter o cualquier evento para captar que, en efecto, París ya no es una fiesta, es la pantalla de tu lo-que-sea inteligente.

Me cuentan que el blog no nació para expresar tristezas o apoyar tus películas favoritas o libros sino que fue un invento que consistía en postear hacia abajo.

Escribir hacia abajo.

Las primeras páginas digitales fueron diseñadas para que la gente los leyera de  izquierda a derecha tal como ha ocurrido hace siglos.

Creo que le debo algo a los blogs.

Me gusta escribir hacia abajo.

Pero hoy me puse a mirar los blogs que tenía marcado entre mis favoritos y capto que algo pasó entre el 2007 y el 2009.

Es raro mirar blogs abandonados: ruinas digitales.

Uno duda si el bloggero murió porque por lo general no hay despedida. Sólo un post intrascendente y luego nada.

El blog, digan lo que digan, era multimediático (ahí quizás su falencia: mucho link, mucha foto, mucho video embedded) pero también era una bitácora, era trozos y apuntes y notas y post literarios.
Se habló que iban a salir algunos de los grandes escritores del siglo 21.

Quizás ahí se están formando.

O quizás se perdieron twiteando.

Pero una cosa es cierta: al desparecer el blog (quedan tan pocos, y los pocos que quedan, son una anomalía y casi molestan por la energía desplegada por el tozudo que aún cree en la palabra escrita: ojo con Moleskine, el blog literario de Thays, que en rigor es más una agencia de noticias literarias), uno intuye que empieza a desaparecer un lector que era capaz de digerir más de 140 caractéres.

Quizás no.

Quizás ando haciendo el duelo.

Los libros y novelas y cuentos y poemas y revistas seguirán, pero los blogs no.

Alguien me comenta que los blogs murieron por falta de rigurosidad, por no tener un editor, por no diferenciar el pudor con el exhibicionismo.

No sé.

Sí sé esto: tengo un blog y me da pereza actualizarlo y, más aún, escribir directamente para él.

Uno al final pertenece a este mundo, lo quiera o no.

Uno también siente que – a veces- quince minutos es demasiado tiempo.

Fin.


PD:  http://www.albertofuguet.cl/wordpress/?p=2736

lunes, 16 de julio de 2012

Jon Lord (09/06/1941 - 16/07/2012)

Hace dos horas se despidió de este mundo rodeado de su familia. Una embolia pulmonar fue la causante.
Atrás queda su endiablado órgano Hammond que revolucionó el rock y los magistrales discos que, junto con Deep Purple, se encargó de legarnos.
Salud, maestro, a donde quiera que te estés yendo...

jueves, 14 de junio de 2012

Por fin te encontré


Con las canciones me sucede algo extraño. A veces, cuando menos lo espero, al escucharlas, me revelan verdades insospechadas, cosas que, de tan obvias, uno no suele reparar en ellas. Te estallan en la cara (en los oídos, literalmente) y te aproximan a la realidad desde un ángulo que, de seguro, no habías reparado anteriormente.

Por ejemplo, sin ir demasiado lejos, es lo que me sucedió con el nuevo disco de Ismael Serrano, "Todo empieza y todo acaba en ti" (2012). Lo estoy escuchando y de pronto su guitarra comienza con los acordes de la canción que ahora viene al caso y su inconfundible voz grave y serratiana comienza a contarme una historia. Mi historia.

Esta vez la canción es para ella, de todo corazón y con el alma hecha un arcoiris. Es para ella, aunque en el fondo esté segura que jamás se la podré cantar al oído acompañado de una guitarra. Es para ella, mi candil brillando entre la nada. 


"Por fin te encontré
como un candil brillando entre la nada.
Yo era Robinson
y descubrí tus huellas en la playa.
Tanto te esperé...
Yo, Adán expulsado del paraíso.
Tú, Eva maldiciendo la manzana.
Allá donde tú viajas va mi edén.
Por fin te encontré.

Te encontré por fin,
vagando por las dunas del pasado.
Y sacié mi sed,
bebí del breve hueco de tus manos.
Tanto te esperé..
La mirada de un niño tú me diste,
la luz de un verano que había olvidado,
el temblor que trae la primera vez.
Por fin te encontré.

Ven aquí, no digas nada.
No hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas.
Compañera estoy perdido y ya
para tener miedo es tarde.
Bendito azar es encontrarte

Yo no te busqué
y apareciste abriendo una ventana
como un vendaval
que trajo perfume a tierra mojada.
Tanto te esperé...
Yo, Adán expulsado del paraíso.
Tú, Eva maldiciendo la manzana.
Allá donde tú viajas va mi edén.
Por fin te encontré.

Ahora has de saber
que me hundo en tu mirada inabarcable,
que esta aurora trae
certezas para espantar soledades.
Tanto, tanto te esperé...
Y puede que el planeta se derrumbe
que la lumbre del mundo un día se apague
que el tiempo arruge el alma y nuestra piel,
pero yo por fin te encontré.

Ven aquí, no digas nada.
No hace falta, que la noche ya
aprendió de tus silencios
y a descifrar nuestros cuerpos.
Derrumbemos las cautelas.
Compañera estoy perdido y ya
para tener miedo es tarde.
Bendito azar es encontrarte.

Por fin te encontré,
como un candil brillando entre la nada.
Yo era Robinsón
y descubrí tus huellas en la playa."

sábado, 7 de abril de 2012

Antes del año


                                                           "Cebolla,
                                                                                 luminosa redoma,
                                                                                 pétalo a pétalo
                                                                                se formó tu hermosura,
                                                                                y en el secreto de la tierra oscura
                                                                               se redondeó tu vientre de rocío."
                                                                                                       (Pablo Neruda)

Cómo pasa el tiempo ¿verdad? Parece que fuera ayer cuando, entre baile y baile de una discoteca despoblada de Arequipa, me pedías que escribiera algo antes de nuestro aniversario -a modo de vindicar aquellos días de ensueño- y aquí me tienes, sentado frente al teclado y a pocos minutos de (in)cumplir mi promesa.

También parece que fue ayer cuando en un juego de charada cinematográfica me pedías, muriéndote de risa por los chilcanos que habíamos tomado, que adivinara una película peruana (Contracorriente, aun lo recuerdo) para después darme el beso que te había hecho prometer como recompensa si acertaba. Aquel beso fue el primero de los miles que después sobrevendrían y anunció a los cuatro vientos que tu sonrisa llegaba para quedarse. 

Aquella sonrisa que hoy hace un año me acompaña.

Aquella sonrisa que -lo supe antes y lo sé también ahora- quiero que me acompañe por lo que me resta de vida.

Feliz aniversario, cebollita, eres mi regalo inmerecido.

jueves, 22 de marzo de 2012

SIMPLE MAN


A veces, la vida te enseña cosas de una agradable manera. Sus mensajes, son como aquellas señales de humo lejanas en el horizonte, las cuales, si estamos despiertos y bien atentos, podemos descifrarlas y obtener provechosas lecciones de ellas. Lamentablemente, aquellos momentos de iluminación no abundan, por eso, cuando llegan, siempre hay que celebrarlos.

Hoy venía manejando hacia el trabajo, ensimismado en mis propios pensamientos y preocupaciones y ajeno al mundo que, allá afuera, estaba en plena ebullición. De pronto, una canción envuelta en los muchos gigas de música que siempre tengo en un USB comenzó a sonar. Una canción antigua y hermosa, de esas que hoy no abundan. 

Era "Simple Man" de los Lynyrd Skynyrd y editada en su álbum debut de 1973 (Pronounced Leh-Nerd-Skin-Nerd). Fueron un tremendo grupo de rock hasta que un accidente de aviación, en 1977, se llevó tempranamente a varios de sus miembros, entre ellos a Ronnie Van Zant, cantante y compositor de una tremenda lección de vida como "Simple Man".

SIMPLE MAN

Mama told me when I was young
Come sit beside me, my only son
And listen closely to what I say
And if you do this it'll help you some sunny day

Oh, take your time don't live too fast
Troubles will come and they will pass
Go find a woman you'll find love
And don't forget son there is someone up above

And be a simple kind of man
Be something you love and understand
Baby be a simple kind of man
Oh, won't you do this for me son if you can?

Forget your lust for the rich man's gold
All that you need is in your soul
And you can do this, oh baby, if you try
All that I want for you my son is to be satisfied

And be a simple kind of man
Be something you love and understand
Baby be a simple kind of man
Oh, won't you do this for me son if you can? Oh yes, I will

Boy, don't you worry you'll find yourself
Follow your heart and nothing else
And you can do this, oh baby, if you try
All that I want for you my son is to be satisfied

And be a simple kind of man
Be something you love and understand
Baby be a simple kind of man
Oh, won't you do this for me son if you can?

Baby be a simple, be a simple man
Be something you love and understand
Baby be a simple kind of man.

( Mamá me dijo, cuando era joven
"Ven sientate a mi lado, mi único hijo
Y escucha atento a lo que te digo
Y si haces esto, te ayudará, algun día soleado

Tómate tu tiempo, no vivas muy rápido
Los problemas vendrán y pasarán
Encuentra una mujer y encontrarás el amor,
Y no se te olvide que hay alguien ahí arriba

Y sé un hombre simple,
Sé algo que ames y entiendas
Sé un hombre simple
¿No lo harias por mí, hijo, si puedes?

Olvida tu codicia por el oro de los ricos
Todo lo que necesitas está en tu alma
Y puedes hacer esto, si lo intentas
Todo lo que quiero para ti, hijo, es que estés satisfecho

Y sé un hombre simple,
Sé algo que ames y entiendas
Sé un hombre simple
¿No lo harias por mí, hijo, si puedes?

Niño, no te preocupes, te encontrarás a ti mismo,
Sigue tu corazón y nada más
Tú puedes hacerlo, si lo intentas
Todo lo que quiero para ti, hijo, es que estés satisfecho

Y sé un hombre simple,
Sé algo que ames y entiendas
Sé un hombre simple
¿No lo harias por mí, hijo, si puedes?)

viernes, 16 de marzo de 2012

Los 120 de Vallejo


Hoy Vallejo cumple 120 años y, al parecer, todos lo celebran con bombos y platillos, lo cual, en un país con los índices de lectura más bajos de la región, no deja de tener su guasa.

Existen muchos Vallejo, evidentemente. Está el excelente poeta, por supuesto, aquel que retorció las palabras hasta romperles el espinazo, revolucionando la sintaxis y colocándose a la vanguardia de un nuevo lenguaje, incomprendido por muchos de sus contemporáneos (y de los actuales también). Está, también, en nuestro imaginario colectivo, el hombre triste y meditabundo, con la mano apoyada en el mentón y la mirada perdida, imagen que puebla los libros colegiales de lenguaje y los bustos que adornan nuestras plazas, parques y jardines (imagen ésta, por lo demás, nada más alejada de la realidad). Esta, cómo no, el Vallejo hombre, con sus fobias, amores y odios a flor de piel, el que pasó casi medio año encerrado en una maloliente celda trujillana y el que se se fue huyendo del Perú para no regresar nunca más.

Personalmente, de entre todos, me quedo con el Vallejo, romántico y apasionado, que escribió el siguiente poema y que se lo dedico a ella, que lo sabe de sobra. 

¿ . . . . . . . . . . . .

-Si te amara... qué sería?
-Una orgía!
-Y si él te amara?
Sería
todo rituario, pero menos dulce.

Y si tú me quisieras?
La sombra sufriría
justos fracasos en tus niñas monjas.

Culebrean latigazos,
cuando el can ama a su dueño?
-No; pero la luz es nuestra.
Estás enfermo... Vete... Tengo sueño!

( Bajo la alameda vesperal
se quiebra un fragor de rosa ) .
-Idos, pupilas, pronto...
Ya retoña la selva en mi cristal!

viernes, 9 de marzo de 2012

Los mares de la imaginación

Han pasado demasiados días desde que este pequeño cuaderno de bitácora fue abierto por última vez.

Ingenuamente dejé que Facebook me sedujera, sin comprender que la sentencia fácil de 5 líneas y la imagen que la explica, en nada pueden compararse con la página en blanco, aquella que permite hablar en voz alta y exorcisar otros demonios, mucho más urgentes e importantes y de los cuales no creo que Mr. Zuckerberg tenga la más mínima idea.

Así que algo de remordimiento sentí cuando -gracias a un regalo inesperado- recorría las páginas del libro recopilatorio de Arturo Perez-Reverte "Los barcos se pierden en tierra" (Alfaguara, 2011), y volví a experimentar el arrebato de la desaparición del mundo cuando nos sumergimos en una buena historia.

Vuelvo entonces, están advertidos.

"Compadezco a los hombres cómodos, resignados y razonables que nunca leyeron libros que estremecieran su corazón. Compadezco a quienes nunca se dejaron seducir y arrastrar por una moneda de oro, una mujer hermosa, un amigo fiel, una aventura descubierta en un libro. Compadezco a los que nunca dormirán la paz eterna con todos los piratas, junto a la tumba donde se pudren ellos y sus sueños". (El doblón del capitán Ahab)
    

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La estética del ruido (Sonic Youth en Lima, 10/11/2011)

Inclasificable. Así de sencillo. La música de estos pioneros de New York que, en el año 1981 y en pleno apogeo de sintetizadores, acordes edulcorados y esos raros peinados nuevos, decidieron avanzar contracorriente y regalarnos un rock primitivo, seminal, ruidoso y furioso, no puede encasillarse en corriente alguna, ninguna etiqueta es lo suficientemente buena ni extensa para abarcarlos, para digerirlos. Y ese puñado de fanáticos que, como en una antigua religión, nos dimos cita en La Molina para nuestra comunión 30 años postergada, lo sabíamos muy bien. Asistíamos a la Historia (con mayúscula, esa que es parida con violencia) y no íbamos a salir indemnes de ello.

A simple vista parecía que los únicos que habíamos comprado entrada preferencial sin recurrir a la tarjeta de crédito de papá, éramos Gustavo, Danny y yo. Pero eso no importaba. Habían nervios y los músculos estaban tensos, cerrados los puños, esperando el momento de levantarlos y agitarlos, de desatar el huracán. Las cervezas liquidadas previamente habían hecho su trabajo y la euforia estaba desatada. Los gritos de "Sonic Youth", "Sonic Youth", remecían el gran anfiteatro de la discoteca "Scencia" y la absolvían de los pecados reggaetoneros con los cuales seguramente se disfraza los fines de semana. Hasta que llegó el momento, se apagaron las luces y los jinetes de un apocalipsis antiguo aparecieron sobre el escenario.

No hubo palabras corteses de bienvenida y tampoco era necesario. Comenzaron a sonar los primeros acordes de "Tom Violence" y no hubo tiempo para más.Kim Gordon (parece mentira que una mujer de 58 años sea tan dolorosamente sexy) detuvo el vendaval del ruido para pedir calma a los desatados pogueros. Todo el mundo se empujaba y saltaba, era como una antigua danza tribal de celebración y ella se asustó. Reprendió al respetable y amenazó con no continuar. Todos asentimos obedientes pero cuando volvieron a tocar era imposible estarse quieto. Los minutos y las canciones transcurrían sin cesar y también los gritos, y el ruido y el sudor empapando las sienes. La guitarra del patilargo Thurston Moore parecía poseída, solo el demonio podía sacarle esos acordes inverosímiles. Saltábamos con Sonic Youth y nada más importaba. Ni siquiera el malhumor de Moore cuando una guitarra no se dejaba descuartizar por él, ni tampoco la evidente hostilidad con que Kim Gordon lo trataba (casados hace 27 años ahora están divorciados). Eso es anécdota. Comidilla en los baños donde no encontrábamos palabras para describir lo que habíamos visto. Habíamos asistido al fin del mundo. Y estábamos felices.

Hace 30 años que Sonic Youth comenzó a extraer belleza del ruido y esa rara magia continúia hasta ahora. Los que estuvimos ese jueves podemos dar fe de ello.

PD: Y ya va siendo hora que aquellos intonsos que piensan que Nirvana surgió de la nada, que se emocionan porque sacan en su guitarrita los acordes de "Come as you are" consigan algunos discos de Sonic Youth, quizás puedan aprender algo.




Setlist:


Tom Violence
Schizophrenia
Sacred Trickster
Calming the Snake
Mote
The Sprawl
Starfield Road
Stereo Sanctity
What we Know
Sugar Kane
Intro
Brave Men Run (In my Family)
Death Valley '69

Encore:
Drunken Butterfly
100%

Encore 2:
Teenage Riot

martes, 8 de noviembre de 2011

Siete meses


Sé que te gustan las Calas, en especial las blancas.  Las flores, dices, alejan de uno el mal y alegran el espíritu.

Sé también que, cuando duermes, algunos malos sueños hacen que te sobresaltes y, siempre dormida, solloces buscando el abrazo protector.

Sé de tu afición casi fanática al ají en las comidas.

Sé que te emocionas hasta el llanto con miles de cosas, una película, una canción, algún recuerdo.

Conozco también tu risa alborotada cuando estás feliz y tus ansias de morder cuando estás nerviosa.

Sé que puedes bailar cualquier cosa y en cualquier lado, y, casi siempre, bien.

Conozco de memoria tus ojos de relámpago, tu sonrisa fluorescente y los rasgos del tatuaje que adorna tu espalda.

Sé que cuando estás triste visitas a tu papá para conversar con él y eres la única que cambia sus flores.

En siete meses sé muchas cosas tuyas. Por ejemplo, y más allá de toda duda, que eres mi idónea.

Gracias por estos siete meses. Te amo.

lunes, 10 de octubre de 2011

La música de Steve Jobs


A Steve Jobs (1955-2011) nunca lo conocí y tampoco me interesó demasiado su trabajo o su vida.  Soy demasiado ignorante en temas informáticos para saber la ventajas de una Mac sobre un PC común y corriente. Con las justas opero algunas teclas para conectarme con el mundo y no ser una completa inutilidad frente a la pantalla.

Sin embargo, Jobs fue el responsable de que yo tenga un Ipod con 80 gb de música y que (casi) toda la música que me gusta, aquella que me hace soñar y pensar, en mis buenos y malos momentos, estén a mi alcance siempre y las pueda llevar donde quiera. Él es el responsable que casi diez mil canciones puedan estar almacenadas en ese aparatejo minúsculo del tamaño de una calculadora. A él le debo que todos los días de mi vida tengan un soundtrack diferente y distinto, según mi estado de ánimo o la reproducción aleatoria de mi Ipod negro.    

Ahora que un cáncer al páncreas lo obligó a decir adiós antes de tiempo (a pesar de su inmensa fortuna, y es que –verdad de Perogrullo- la muerte no distingue mucho entre clases sociales) me entero de ciertas cosas: que sus padres biológicos lo dieron en adopción porque eran muy jóvenes y no querían demasiados problemas, que nunca le interesó demasiado la escuela o la universidad, que fundó Apple en el garaje de su casa, que lo echaron de la compañía que él creó y solo después que regresó Apple tuvo el éxito comercial que ahora tiene, que creó Pixar y, gracias a ella, las mejores películas de animación que haya visto, que jamás dejó que su enfermedad le quitara las ganas de vivir.

A la mañana de hoy escuchaba en la radio que Jobs podía compararse con Edison o Ford, visionario en un mundo donde –ingenuamente- se cree que todo está hecho o dicho. Yo no lo sé. Como dije, sigo siendo un ignorante en muchísimas cosas (demasiadas). La mayoría de mis certezas tienen que ver aquello que me gusta hacer y, dentro de ellas, la música ocupa un lugar especial. Ojalá que donde esté Steve Jobs tenga mucha a su disposición.   

lunes, 3 de octubre de 2011

Oración


"Dios mío, no me ayudes, pero tampoco me jodas"
            
        (Montero Glez, Al sur de tu cintura)


pd: Gracias a mi amigo Gustavo Tadeo, quien, en la libreria El Virrey, me presentó a este inmejorable escritor español.

viernes, 30 de setiembre de 2011

Como decíamos ayer...


Han pasado muchos días desde que escribí por última vez en esta bitácora.

La felicidad arrojó piedras a mi ventana (como en el poema de Benedetti) y, antes que me diera cuenta, los cristales de mi tristeza se hicieron añicos y me vi caminando por un sendero distinto, descamisado y feliz, sonriendo.

Me divierto mucho y pienso seguir haciéndolo; a veces la vida hay que buscarla fuera de los libros.

Sigo creyendo en el amor como motor esencial del universo, como ingrediente indispensable de cada desayuno, almuerzo o cena que me toca llevarme a la boca. Como en la canción de Fito: "El amor después del amor, tal vez / se parezca a este rayo de sol". Como en la canción de Silvio: "Cuánto nos puede curar el amor, cuánto renace de tu mirada".

Tuve mis días sabáticos (un año hubiera sido un exceso) y bailé canciones que gustaban y otras que no y salté y reí y lloré. Unos labios me besaron miles de veces y yo también los besé de vuelta.

Ahora los boleros no me parecen tan cursis como antes. 

Vuelvo al ruedo, firme y feliz. ¿Puede pedirse algo más?

Hasta entonces.